Un cazador furtivo que se escabulló en el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica, para atacar a un rinoceronte y llevarse sus cuernos terminó de la peor manera. Fue pisoteado por un elefante y una manada de leones se devoró sus restos.
Los cómplices de la víctima lograron escaparse y advertirle a su familia de lo que había ocurrido. De manera inmediata, se comunicaron con los guardaparques para que buscaran su cuerpo.
Recién el jueves pasado, las autoridades hallaron cerca del "puente de cocodrilos" los pocos restos que quedaron del hombre: su cráneo y unos pantalones rotos. Y aprovecharon el trágico episodio para advertir al resto de los cazadores sobre las consecuencias de este tipo de delitos.
Los cómplices de la víctima fueron arrestados por la policía local y les secuestraron dos rifles y municiones .375.
Ahora enfrentan cargos de posesión de armas de fuego sin licencia, conspiración para la caza furtiva y allanamiento.
(Fuente: Contexto)