Una pareja denunció a su hijo de 30 años porque no quiere irse de la casa

Insólito: el joven no tiene trabajo, no paga nada ni ayuda en tareas del hogar.
Miércoles, 23 de mayo de 2018 a las 12:37

Un juez de Nueva York ordenó a un hombre de 30 años que se mude de la casa de sus padres, luego de que la pareja intentó y fracasó durante meses para lograr que su hijo se valiera por sus propios medios y viviera en otro lugar.

La insólita situación, hasta normal en algunas familias, llegó al extremo para estos padres, quienes decidieron llevar a su propio hijo ante la Justicia.

Mark y Christina Rotondo de Camillus, los padres del joven de 30 años, en la Corte de Nueva York. Foto:Daily Mail.

La audiencia se realizó el martes 22 de mayo y duró sólo media hora: el juez del Tribunal Supremo del estado de Nueva York, Donald Greenwood, falló a favor de los progenitores, Mark y Christina Rotondo de Camillus.

Según declaró la pareja ante la Justicia, Michael, el muchacho en cuestión, no tiene trabajo, no quiere ayudar en la casa a hacer tareas simples, ni tampoco quiere aportar económicamente. Los padres indicaron que hace ocho años presionan para que el hijo se vaya.

Los padres hace ocho años que luchan para que Michael se vaya del hogar.

La casa de los padres de Michael. Foto: Daily Mail.

"Estoy indignado", dijo el joven ante el diario Daily Mail a la salida de la Corte. Y cuestionó duramente la decisión de sus padres. Dijo que ellos tomaron esa medida porque él es un "millennial liberal" y ellos son conservadores. "Lo que hicieron es vengativo", declaró.

También desmintió que le hagan la comida o que le laven la ropa. Y que no hay sustento legal para obligarlo a contribuir en forma económica. Además, dijo que apelará la decisión judicial y resistirá la orden de "desalojo".

Michael Rotondo trabajaba en una cadena de de venta de equipos electrónicos.Foto: Daily Mail.

Alguna vez Michael tuvo trabajo, pero no le fue bien. Según se indicó en la Justicia, fue despedido de "Best Buy", una cadena de venta de tecnología, porque no podía trabajar los sábados.

Fuente: Clarín