Se trata de Amanda, cuya vida no se pareció a la de la mayoría de las jóvenes.
Su insólita historia comienza cuando tuvo la primer menstruación a los 11 años y 6 meses después, ya no las tuvo más.
Sin embargo ella no se preocupó ya que asegura que en la escuela le enseñaron que la menstruación puede ser irregular.
Pero el problema se agravó cuando la ropa que usaba habitualmente dejó de entrarle. Pasó de un talle 8 en septiembre a tener talle 18 en diciembre.
Fue al médico junto a su familia y finalmente a los 13 años le diagnosticaron que estaba transitando “insuficiencia ovárica prematura”, que ocurre cuando los ovarios dejan de funcionar antes de que la mujer cumpla los 40 años.
“Cuando me lo diagnosticaron creo que no tuve conciencia de qué tan malo podía ser para mi vida”, comentó la joven en diálogo con la BBC.
Y continuó: “Cuando llegué a los 16 o 18 años, mis pensamientos no eran los mismos a los de las demás, ellas pensaban en novios o cosas así, en cambio yo pensaba en el coste de la fertilización in vitro”.
El año pasado ella y su novio decidieron ser padres, por lo que se sometieron a un tratamiento de ese tipo.
Encontraron a una donante de óvulos con las mismas características físicas que ella y hoy en día está viviendo su embarazo.
Sin embargo, asegura que luego de dar a luz a su hijo, fue advertida por los médicos que es posible que vuelva a pasar por la menopausia.
“Podría tener sofocos, pérdida o subida de peso”, finalizó Amanda.
(Fuente: Rumbos.ViaPais)