Abrieron la frontera de México y EEUU para que familias separadas se abracen durante tres minutos

El reencuentro se desarrolló frente a la valla metálica de cinco metros de altura en Ciudad Juárez.
Sabado, 13 de octubre de 2018 a las 21:26
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Cerca de 3.000 personas se dieron cita este sábado en la frontera que divide la mexicana Ciudad Juárez y la estadounidense Sunland Park para reunirse durante tres minutos con sus familiares, en el sexto evento denominado "Abrazos, no muros".

El evento, organizado por la Red en Defensa de los Derechos de los Migrantes, convocó a alrededor de 250 familias y se llevó a cabo con la colaboración de organizaciones dedicadas a la promoción de los derechos humanos a ambos lados de la frontera.

A diferencia de ediciones anteriores, que tuvieron lugar en el borde del Río Bravo, este "Abrazos, no muros" se desarrolló en la valla metálica de poco más de cinco metros de altura con la que el Gobierno de EEUU sustituyó la cerca que dividió a ambas naciones por más de 20 años.

Fernando García, director de Border Network for Human Rights (Red Fronteriza por los Derechos de los Migrantes, en español), señaló que este es un lugar con una gran carga de contenido. "Este es un muro que representa lo peor de la política migratoria. Es un muro que representa el racismo y la xenofobia que existe en los Estados Unidos", dijo.

Ramón Pizarro, originario de Ciudad Juárez, acudió al evento para ver a su hermano, su cuñada y sus sobrinos. La última vez que los vio, cuenta a EFE, fue en mayo pasado, durante la quinta edición de "Abrazos, no muros". Ha asistido de forma consecutiva a los últimos tres eventos.

"Esta es la única oportunidad que tiene uno de verlos, aunque sea un minuto o dos. Se hace muy corto el tiempo, pero uno trata de hacerlo valer", comenta mientras camina de la mano de su hija.

El caso de Yolanda Calderón es similar. La última vez que vio a su hijo y sus nietos fue en mayo. Los eventos en la frontera le han dado la posibilidad, dice, de recordar el olor de su hijo, de tocar su cara y de sentirlo, aunque el tiempo "apenas alcanza". Antes lo veía solo en fotografías o en videollamadas. Cuando terminan sus tres minutos, se queda mirándolo a lo lejos, levanta su mano y la ondea más allá de los barrotes.

Fuente: Infobae