Un comerciante que estaba siendo asaltado a mano armada por dos sujetos aprovechó la excesiva confianza de los ladrones para ejecutar una brillante maniobra.
Cuando uno delos maleantes fue al fondo del local, y le dijo que se quede sentado y quieto, el comerciante fue a la puerta, logró bajar la cortina metálica, y dejó a los ladrones encerrados.
Los delincuentes intentaron en vano arrancar la cortina o abrirla.
La puerta solo fue levantada cuando del otro lado había un policía armado que los redujo.
El video