Por Viviana Pastor
Gómez Guirado: se jubiló el autor best seller de la UNSJ
Después de 44 años de trabajar en la universidad, esta semana dejó su oficina de Decano en la Facultad de Ingeniería para jubilarse. Escribió uno de los libros básicos de los alumnos de la carrera. Tuvo un acto de despedida en el que recibió medalla de oro.
Llegó a las 10,20 a su oficina de Decano de la Facultad de Ingeniería, dijo que era porque se acostó a las 4,30 de la madrugada. Estaba nervioso y no lo podía disimular, era el último día como capitán de ese barco y ya intuía que había algo antes del mediodía. Era una despedida sorpresa (media sorpresa) que habían organizado sus colaboradores más cercanos, por su jubilación.
Siempre se lo veía impecable como ese día, de traje, camisa blanca y corbata, con su anillo de oro y piedra roja, pero era raro verlo sin bigote. Roberto Gómez Guirado estaba mostrando que en las vacaciones el cambio se había instalado en su vida.
No se trataba de la jubilación de una autoridad más de la Facultad, él fue cuatro veces decano de Ingeniería, y durante casi toda su vida, profesor de Análisis Matemático I. Es el autor best seller de la Universidad Nacional de San Juan, ya que su libro "Cálculo diferencial e integral en una variable. Aplicaciones con software” fue primero en ventas en los últimos 4 años. Este año tienen que volver a editarlo.
Gómez Guirado estaba dispuesto a contar todo, su carrera, su vida, sus anécdotas y hablaba sin dejar espacio a la pregunta o se preguntaba él mismo. Prendía un Benson & Hedges con un gastado encendedor plateado y rectangular, y después otro. Empezaba a contar una anécdota y seguía con otra cosa, quería abarcar todo pero sabía que no tenía tiempo. Recibía papeles para firmar, los últimos, se paraba, abría la puerta y bromeaba con su secretaria "me va extrañar”.
Repitió hasta el cansancio que dar clase es lo que más amó hacer. "¿Sabés por qué nunca necesité un psicólogo? Porque en mi cátedra tengo entre 800 y 1.200 alumnos, dicto para las 13 carreras. La mayor satisfacción del mundo para mí ha sido una cosa muy simple: aunque llegara con mil problemas personales a la facultad, después de 4 horas de clase salía destruido físicamente porque camino voy, vengo, les cuento chistes, me divierto con los chicos para que entiendan. Pero salgo anímicamente y mentalmente nuevo”, confesó.
Modelación Matemática de Sistemas en Crecimiento para la elección de Estrategias de control, es otro de sus libros, "no cabe el título en la tapa pero así se llama, soy el único ‘colifato’ al que le gusta eso”.
Aseguró que si se estudian las bacterias, las sociedades biológicas y otras, el modelo es aplicable a la perfección. "Hicimos en el 2000 predicciones que iban a pasar en el 2010 en PBI de San Juan y le pegamos exacto. Lo mismo con el crecimiento de la población”, aseguró.
Su currículum es demasiado extenso, tanto que parece mentira que una sola persona haya hecho y escrito tanto. Nació en San Juan en 1947 y se recibió de Ingeniero Electromecánico de la Universidad Nacional de Cuyo, en 1974. En el año 2001 alcanzó el grado de Magister en Ciencias, Matemática Aplicada e Informática por el Moscow State Engineering Physics Institute, MEPHI, República Federal de Rusia.
"¿Qué voy a hacer ahora? Quiero volver a Moscú, me encantó Moscú, quiero volver a París, a Venecia… A donde no vuelvo es a Londres ni a Suiza”, aseguró.
A principios de año, el nombre de Gómez Guirado sonaba como posible candidato a disputar el rectorado en junio próximo, cuando se realizarán las elecciones en la UNSJ. Pero dejó claro que no estaba en su agenda este tema: "He sido 4 veces decano de Ingeniería, delegado de la Unión Panamericana de Ingeniería por Argentina, presidente del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería (CONFEDI), Secretario Académico 28 años, miembro del Consejo Superior más de 20 años; Jefe del Departamento Matemática, Director del Instituto de Investigación…y puedo seguir. ¿Cuál es el límite? ¿Por qué no presidente de la Nación o presidente de OTAN? La vida tiene un ciclo y hay que respetarlo”
Lo interrumpieron:
-Llamó Garcés, que te vayas ya porque hay gente importante esperando.
-Che ¿cuál es el tema?, le preguntó sin esperar respuesta.
Le pedimos sólo un minuto más para preguntarle por su vida privada, por su familia. Dijo que tiene "tres hijos maravillosos: Robertito, soy el único que le puedo decir así, tiene 34 años y está terminando Psicología; Gustavo Luis es médico se recibió a los 21 años y ahora tiene 31, trabaja en el Británico y en el Otamendi. Y Jessica Viviana, el amor de mi vida, tiene 25 años.
Mis hijos son las únicas personas por las que daría mis dos retinas y mis dos riñones. Nos vamos de vacaciones todos juntos con mi segunda esposa que es Elisa Albornoz, ella trabaja en la Facultad de Ingeniería y es una mujer maravillosa. Mi ex también lo es, pero ella dispuso que no necesitaba estar atrás de un hombre para sentirse realizada”.
Bajó la mirada y era el momento de terminar. Minutos después salía de la facultad para cruzar al salón de actos donde sería su despedida. Lo seguían como 10 secretarios y uno dijo: "ni que fuera Obama con tanto custodio”.
El salón estaba lleno y tardó en llegar porque todos querían saludarlo. Estaban sus hijos, sus colegas, sus amigos y hasta sus médicos.
El rector de le UNSJ, Oscar Nasisi, dijo que en el ’95 fue Gómez Guirado quien lo paró para charlar y lo sumó para trabajar con él en lo que fue su primer decanato. "Tenemos una amistad que se gestó en aquella época, y si no fuese por él quizás no estaría en la posición que estoy”.
Cuando tuvo que hablar Gómez Guirado contó la anécdota de cómo lo habían querido engañar con esa sorpresa, pero ya le habían dado otras sorpresas del estilo y estaba curtido, igual bromeó: "tengo que matar a algunas personas”.
"No voy a ser breve porque este es mi último discurso”, dijo y luego de contar algunas anécdotas como las del sacerdote jesuita que en Córdoba le dijo que él había sido su mejor profesor y él pensó que le estaba haciendo una broma porque era un señor bastante mayor, pero resultó que era cierto.
Y confesó que cuando ve a algún profesor dando cátedra en el aula magna de Ingeniería le "enferma”, "es que es mi segunda casa”. A veces la voz se le quebraba y a veces disimuladamente se limpiaba alguna humedad del ojo.
"Tengo la tranquilidad de que cuando me equivoqué, jamás fue de mala fe. Me voy tranquilo y feliz”, dijo en su despedida.
La entrevista en cambio, la terminó más irónico: "no vaya a ser que Obama tenga un carguito para mí, ahora que sabe que voy a estar disponible”.
El amor de sus alumnos
Por las redes sociales cientos de exalumnos lo despidieron con palabras de afecto y muchos le dieron el título de "mi mejor profesor”. Él dijo que siempre se tomaba mucho tiempo de su clase para hablar con sus alumnos. "El primer día siempre les decía: levanten la mano los que están en Ingeniería porque su madre o su padre los hacen estudiar esto de prepo. Y les decía a esos, díganles a sus padres que no hagan eso, que los dejen estudiar lo que ustedes quieran. Después les decía, levanten la mano los que están acá porque quieren ser ingenieros. La mayoría levantaba la mano y les decía: ser ingeniero no es fácil, no es como estudiar para ser chef, sin despreciar ninguna profesión, pero acá sepan que van a pasarse 12 horas estudiando cosas complejas. Cuando quieran bajar los brazos hablen conmigo, consúltenme, no se bajen al primer nubarrón”.
Uno de esos que pidió su consejo le llevó un día un regalo y le dijo: "mañana soy ingeniero por su culpa, porque me iba de la facultad y usted me dijo ¿qué vas a hacer? No dejes Ingeniería. Así que soy ingeniero por su culpa”.
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