Los más chiquitos se divierten mientras la seño nueva les pide que "respiren con panza” mientras se estiran y juegan haciendo poses raras que los ayudan a estirarse. Así viven los más peques de las escuelas sanjuaninas sus clases de yoga, una movida nueva pero que de a poco se va convirtiendo en tendencia dentro y fuera de las aulas.
Yoga en las escuelas sanjuaninas para combatir el bullying
Según las maestras, para los chicos es más fácil concentrarse y así aprenden a manejar mejor las emociones. Hasta el momento sólo dos escuelas privadas lo han implementado, pero la tendencia crece. Por Carolina Putelli.
Hasta hace algunos años el yoga era desconocido para la mayoría, pero de a poco la práctica de esta disciplina, una práctica deportiva que se basa en una filosofía milenaria, fue ganando terreno en San Juan y ahora se convirtió también en cosa de chicos. Es que desde el inicio del año escolar, dos escuelas sumaron algunos minutos de yoga y meditación a sus currículas, como una forma de ayudar a los chicos a concentrarse, manejar las emociones, mejorar la respiración y conectarse con sus cuerpos.
Todo estas ventajas repercuten en las relaciones entre los alumnos y puede ser una manera para prevenir el bullying o las dinámicas dañinas entre los niños y adolescentes. Además, según los mismos chicos contaron a sus docentes, están más relajados, duermen mejor y hasta se comportan mejor en clase.
La iniciativa, según contó la docente Alejandra Rodríguez, comenzó en 2015, cuando junto a Rosana Fernández fueron convocadas por los colegios Integral y Mercedario. Ahí empezaron dando clases mostrando la disciplina a las docentes, para que ellas fueran las primeras en saber de qué se trataba. Este año comenzó el dictado de clases de yoga en el Jardín Lagarto Juancho, los niños de primaria y meditación para los alumnos de secundaria. Las edades comienzan desde los 5 años.
Con la propuesta llegaron las dudas, ya que el yoga es una actividad asociada casi por completo a los adultos, por lo que algunos papás acudieron a las profes para ver de qué se trataba. "Nos preguntaron si tenía que ver con la religión, que es una duda normal, y les explicamos que no, en realidad el yoga es una filosofía de vida que nada tiene que ver con las religiones”, explicó Alejandra. Las clases están orientadas a que los chicos recuperen la elasticidad y la conexión con el propio cuerpo, "que muchas veces al estar tan cerca de la tecnología pierden desde muy chiquitos”, explicó la profesional.
Las dos docentes son las únicas hasta el momento que se desempeñan en las escuelas y las dos se especializaron en enseñanza para chicos. Pero las escuelas no son las únicas opciones, ya que las mujeres dan clases en el instituto Yoga Integral Terapéutico y en el instituto Narciza, donde cada vez más mamás inscriben a sus niños par que participen de esta actividad.
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