Editorial

Iglesia arde como Notre Dame (y a Gil le salió un chichón)

Fuego intenso en el departamento minero, fuego moderado en el Este. A los dos habrá que acudir con traje ignífugo. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 20 de abril de 2019 · 10:02

Tanto los hermanos Marinero como la presidenta bloquista Graciela Caselles han quedado encerrados en un difícil laberinto en Iglesia, del que la única salida para ellos es por adelante: ganando.

Pero resulta que los resultados electorales del turno de la Paso arrojó una notable paridad entre el oficialismo departamental y el también bloquista Jorge Espejo. Incluso con una leve ventaja en favor de este último, poniendo punto final a un largo invicto de los hermanos en las urnas iglesianas en una elección que no vale más que ese termómetro pero que anticipa un final de furia para la cita que realmente vale, el próximo 2 de junio.

Puede salir pato o gallareta, para uno y otro lado. Lo que ya es ineludible es que los hermanos Marinero se darán el susto de su vida en la elección más ajustada que tengan memoria, ante el gran riesgo de perder todo su capital y hacerlo nada menos que con una astilla del mismo palo: el bloquista Jorge Espejo. Largamente relegado por la pareja de hermanos que se fue turnando en el ejecutivo iglesiano y que ahora se ha dado el gran gusto de dejarlos atrás en la Paso, que es algo así como la clasificación en una carrera de autos: no les ha ganado aún y puede perder, pero parte de la primera fila.

Justo esa condición de correligionario de su principal rival es lo que se convirtió en el gran dolor de cabeza de Marinero, acostumbrado a arrasar con los peronistas en Iglesia pero no a confrontar con uno de los propios. Y es lo que ha desatado un volcán político en pleno estado de ebullición: Acusaciones, sospechas y alto voltaje, mientras la moneda de vueltas en el aire.

Ocurre que los Marinero siempre fueron la principal trinchera para la presidenta partidaria Graciela Caselles. Tierra santa para el bloquismo, siempre hospitalario para correligionarios en problemas, siempre epicentro político y operacional de los movimientos de la estrella.

Nunca hubo mayores problemas mientras producían resonantes triunfos políticos dentro del frente con el PJ, aunque sometían al resto de los socios a deglutir sin quejas el iglesiano style. Así, siempre Graciela consiguió colar sin problemas los nombres: tanto en el Ejecutivo departamental como en las proporcionales del frente, que esta vez Mauro integra ahora por segunda vez seguida mientras Marcelo postula a la reelección.

Hasta que salió el nombre de Espejo, también Bloquista, y le generó a Caselles un problema de representación: si ella lidera el partido, mal podría renegar de las pretensiones de uno de los suyos. Entendió que había un brazo impulsor para Espejo, hasta desconfió del Ejecutivo provincial sólo porque éste no tuvo la misma conducta que la presidenta del partido de apadrinar a los Marinero contra viento y marea, sino permitir la compulsa interna.

Hasta que Espejo ganó por un hocico en la Paso y dio el gran batacazo del turno, además de enviar la señal de que también puede ganar en junio. Una derrota por la mínima hizo montar en cólera a los hermanos Marinero.

Mauro le pidió a Luis Rueda, el presidente de la convención, que sancionara a Espejo por haber competido en Iglesia por afuera del partido, pero recibió como respuesta que en ese caso debería hacer lo mismo con otros díscolos del partido (Masa Pezé de Angaco, por ejemplo) y que no lo hará porque la opción de Espejo por afuera fue una medida tendiente a que no se eliminara ninguno de los dos en las Paso. Para que el perdedor no pasara a jugar en contra y perdieran el departamento contra alguien de afuera del frente. Todo en un fuerte tono, nada amigable.

Marcelo, el intendente, motorizó un par de apreciaciones agresivas hacia la conducción del frente, críticas alusivas incluidas al modelo productivo de Pocito frente a la poderosa minería iglesiana, desde las que le resultará difícil volver.

Y entre los dos hermanos parecen haberse juramentado a extremar medidas para no perder: posiblemente tenga que ver con eso alguna declaración pública que se le escuchó a Mauro diciendo que él sabe quiénes son los que los votaron en contra, que algunos asocian a un tono intimidatorio hacia su base electoral que son los empleados públicos.

Posiblemente también tenga que ver con eso la advertencia que hizo el propio Espejo en las redes, donde se solidarizó con las personas que sostiene que fueron “apretadas” por los Marinero luego del resultado adverso de las urnas.

En el medio, también Graciela recibió algún consejo de Luis Rueda para no quedar demasiado pegada a los Marinero y salvar su pellejo si es que a los hombres fuertes del departamento finalmente les llega la hora de irse.

Dicen las fuentes de ese encuentro que la legisladora nacional relativizó su apoyo a los Marinero, pero todavía les queda en las retinas las fricciones del cierre de campaña de las Paso. Ese sábado por la mañana anterior al domingo de las Paso, la campaña de Marcelo Marinero copó un club barrial y allí Graciela Caselles pidió terminar con los traidores. En la tribuna estaba nada menos que Sergio Uñac, también Luis Rueda, no se lo contaron.

Al único que podrían referirse era a Jorge Espejo, quien había cerrado la campaña la noche anterior, también con la presencia de Rueda pero no de Caselles, pese a que Espejo también en Bloquista aunque vaya con una lista por afuera. A varios días vista, a nadie se le quita de la memoria aquella mención.

Tal vez relacionado con eso esté también el virtual cuerpo a cuerpo lanzado por los Marinero para recuperar los votos perdidos, que dicen haber identificado. Intento en el cual Espejo denunció que están “apretando” gente, especialmente empleados municipales que es el fuerte electoral de los Marinero, pero que esta vez no les alcanzó. De aquí al cierre será en clima de guerra, con la inesperada situación para Marcelo y Mauro de estar por primera vez ante una elección que los puede desplazar, y con consecuencias que seguramente se extenderán al día del comicio.

Será el lance departamental que mayor atención traerá  junto a de Caucete, donde a otro líder de estilo personal están a punto de contarle las costillas. Julián Gil parecía tener todo a favor para consolidarse luego de haber cortado la serie peronista de Caucete. Pero se terminó comiendo rápidamente el crédito, como consecuencia de una increíble secuencia de desaciertos: maniobras poco claras, manejos con su familia y, para redondear, un cierre a todo vapor con desprolijidades surtidas.

Ahora, el PJ está muy cerca de dar vuelta la hoja de Gil de la mano de una joven y combativa dirigente, Romina Rosas: ella sola obtuvo votos suficientes en la Paso como para convertirse holgadamente en la primera mujer intendente del departamento. Ni hablar si suma los votos de Sonia Recabarren y Emilio Mendoza, que fueron juntos en el frente y quedaron descalificados en la interna.

Recabarren ya anunció que dará su apoyo a Romina Rosas. Emilio Mendoza no lo ha hecho, pero sus dirigentes cercanos aseguraron que están muy conformes con el trato que recibieron en el acuerdo y no tienen motivos para sentirse afectados por la derrota. Con que no juegue en contra, al frente Todos le alcanza.

Pero los dirigentes de las dos agrupaciones cauceteras que perdieron se juegan algo más: los cargos que muchos de ellos disponen de la administración provincial, que tendrían fecha de vencimiento si el resultado no se corresponde más o menos cerca a lo que sería una suma.

Ya lo dijo el gobernador Uñac en la semana: en Caucete esperan sumar a todos los votos de los que quedaron afuera en la Paso, y siempre llega el momento de contarlos. Igual que en Rivadavia, donde una suma aritmética les abre la ilusión de poder ganar. Pero esa es otra historia.

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