Atención: ¿Y si Buenos Aires vota el mismo día que San Juan?

Analiza Vidal la misma fecha que ya fue fijada por Uñac. La ventanita, ¿la misma estrategia que el sanjuanino? Sus efectos ante el gran público nacional. Por Sebastián Saharrea
sábado, 12 de enero de 2019 · 10:21

Todo indica que si finalmente se impone en la provincia de Buenos Aires el ala separatista de Cambiemos, la elección en el distrito más importante del país -que concentra más de un tercio del electorado nacional- será el 2 de junio.

A nadie en todo el país podrá resultarle significativa la fecha, más o menos que ninguna otra, más allá del gesto político que merecerá desarrollo más adelante. Salvo a los sanjuaninos: ese día se votará en la provincia, la única de las hasta ahora 9 con comicios adelantados confirmados que reservó ese día en el almanaque.

Podrá tener entonces el gesto de María Eugenia Vidal un coletazo involuntario en el desarrollo del lance político sanjuanino. No tanto en su potencial para influir en el resultado sanjuanino –que de todos modos algún resabio puede tener- como en su impacto en la dimensión nacional, en la diaria del encendido de la media que irradia desde la Capital y que lógicamente estaría más entretenida con la suerte de Vidal que con la de cualquier otro lado del país.

Cuentan los medios nacionales que se ufanan de disponer de buenas fuentes con la gobernadora bonaerense que, aunque jamás lo pronuncie en público, hay detrás de la elección de la fecha alguna simulación de la estrategia del sanjuanino, aunque sea de manera involuntaria. La gran Uñac: jugar todos los porotos en el tablero nacional, sin dejar de mirar de reojo el panorama nacional.

Para eso, la fecha no es un elemento menor sino todo lo contrario. El 2 de junio ofrece la posibilidad de concentrar la batalla en el cuerpo a cuerpo de la provincia sin más mención que las problemáticas y dinámicas locales, conociendo de memoria que la inauguración del calendario electoral nacional se inicia el 22 de junio con la declaración de aspiraciones de los interesados. Es decir, 20 días después.

Quiere decir eso que quien busque la reelección en su provincia y la obtenga el 2 de junio en su provincia, no tendría inconveniente legal para volver a presentarse como candidato a presidente de la Nación. Eso desde lo formal, operan luego innumerables variables políticas que lo harán posible o lo convertirán sólo en una quimera.

En esa ventanita de 20 días a la que ya se ha referido esta columna el fin de semana en que Uñac resolvió –no sin una mirada en la segunda jugada- fijar el día del comicio sanjuanino el 2 de junio y al que ahora podría sumarse Vidal, jugarán muchos elementos. Casi todos, imposibles de manejar con un joy stick a medio año de distancia. Dejarle la puerta abierta, sin embargo, es condición necesaria para que la posibilidad pueda entrar.

Como toda segunda jugada, requiere que la pelota pegue en el palo o que rebote en el arquero y quede picando en el área para que el goleador sólo tenga que empujarla. En el caso de Uñac, que un resultado contundente y abultado en San Juan lo proyecte en un escenario si es que a esa altura del partido no apareció un indiscutible en el peronismo. En el de Vidal, que Macri no repunte y la gobernadora se convierta en la única pieza de continuidad posible para Cambiemos. En ambos casos, necesario que medie un operativo clamor para despejar el mal aroma de la maniobra.

En ese plano del requisito de un alto impacto político nacional con una goleada en las urnas, la fecha bonaerense en el mismo día que la sanjuanina no caerá como la mejor noticia en el gobierno local. Sin que siquiera se parezca a un factor decisivo, no es lo mismo disponer de toda la atención del escenario político nacional en San Juan que compartirlo con otra. Y mucho menos con la provincia más poderosa, donde habitualmente se resuelven también las pulseadas nacionales.

La diferencia central entre ambas perspectivas es que San Juan tiene primarias para los cargos provinciales y Buenos Aires no. Por lo tanto, Uñac dispone de una instancia anterior para lucir sus números: el 31 de marzo, fecha de la Paso sanjuanina, día en que la platea nacional no tendrá otra cosa para mirar por la tele en términos políticos.

Hasta acá, la fecha del 2 de junio está exclusivamente reservada para San Juan, precedida por Chubut y La Pampa dos semanas antes (el 19 de mayo) y continuada por Entre Ríos y Santa Fé el 9 y el 16 de junio respectivamente. Cualquiera de estas dos fechas también podrían funcionar a la pretensión de mirar de cerca una eventual candidatura presidencial de Vidal, aunque serían muy cercanas para producir el operativo clamor previo necesario, por eso se habla del 2.

De hecho, en esas cinco provincias hay muchas chances de que el oficialismo nacional no se imponga en ninguna (en la que más cerca está es en Santa Fé, pero sin candidato aún), por lo que uno de los argumentos del cuartel amarillo nacional para adelantar es justamente el de cortar con Buenos Aires una eventual seguidilla de derrotas en los distritos del interior antes de la elección presidencial de octubre.

Eso, si la dirección de la campaña nacional tuviera un solo comando, un líder y estratega indiscutible. Pero no es eso lo que parece estar ocurriendo: aparecen de un lado Marcos Peña o el Durán Barba intentando dotar de un sentido uniforme al discurso y las decisiones, mientras los distritos imaginan la forma de salvar el pellejo de la caída sin piso de la imagen presidencial.

Entre ellas, la novedad es María Eugenia Vidal, la gran creación política del espacio que busca la manera de dejar a salvo la provincia de Buenos Aires de una eventual ráfaga de malos resultados. Se verá luego si lo hace con el aval de la Rosada y de Macri, eventualmente con la comprensión del equipo de las necesidades del momento, o lo hace a pesar de ellos.

Sea como fuera, la estrategia nace de la debilidad, imposible imaginarla en momentos de fortaleza. Como la de tantos otros tantos ejemplos a lo largo de la corteza nacional, sin ir más lejos los cambiemistas sanjuaninos. Que ante la imposibilidad de desmarcarse modificando la fecha -lo que no pueden hacer porque no está a su alcance esa decisión pero igual lo hizo Uñac- redoblaron la apuesta cambiándose el nombre. También, sin que quede claro si el rebautismo se produjo con el aval de la Rosada o a pesar de ellos.

En ambos casos se trató claramente de una estrategia nacida de esas flaquezas y de la lectura de los números de imagen tanto del presidente Macri como de la situación económica, que terminará saltando más temprano que tarde pese a que la programación de la TV nacional sintonice sistemáticamente el canal de la edad de imputabilidad y las pistolas Taser, de mayor acogida que inflación y salarios por razones obvias.

Para Vidal queda un pequeño tramo de meditación y una decisión que, tal vez, resulte la más difícil de su carrera. El abanico de fechas pone los porotos en el 2 de junio, día que tiene marquesina y luminarias reservadas para San Juan. Se verá si hay que compartir.

Para los sanjuaninos de Cambiemos (Por Vos), no dejará de ser como maná caído del cielo si les aterriza la campaña de Vidal en Buenos Aires el mismo día que el lance sanjuanino: aunque ellos ya se desmarcaron subrayando que no son Cambiemos, bueno sería para ellos ver reverdecer algo de esa mística amarilla aunque sea por la tele y el microclima nacional que eso puede generar. Claro que los obligaría a blanquearse: si son de Vidal, también son de Macri.

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