Editorial

La importancia de los buenos reflejos

Furia de reuniones en Bs As. Criterio selectivo de Uñac para atenderlas. El significado para San Juan del encuentro con Macri. Por Sebastián Saharrea.
sábado, 15 de septiembre de 2018 · 10:18

Nunca estuvo ni remotamente en la cabeza de Sergio Uñac no aceptar la invitación del presidente Macri para sentarse a la mesa el martes pasado, como sí lo hicieron algunos colegas gobernadores que encontraron un viaje de última hora y el latiguillo de los compromisos contraídos con anterioridad.

Sí en cambio obró como moderador de las expectativas oficiales que había para este día D del macrismo. Que pasó del sueño de un compromiso firmado por todos los mandatarios como señal a los escritorios del poder del FMI, a una correcta presentación de buenos modales y expectativas de sanidad mental, pero no más de allí.

En el medio sigue habiendo un campo de diferencias que serán punteadas en el plano del papel del proyecto de presupuesto por un lado, y de las decisiones políticas por el otro.

Y en el nutrido y diverso lote de mandatarios provinciales que se sentaron a la mesa, el sanjuanino se anotó claramente entre los moderados que abrió un crédito a la gestión nacional u ofreció la imagen buscada, sin certezas de que sea el camino correcto.

A punto tal que repasó varias veces las líneas de lo que iría a decir en la puerta de salida: que se aprecia el regreso del ambiente de diálogo, que la receta del ajuste planteada por la Nación será acompañada hasta la medida de lo posible, pero que se trata de una visión exclusiva de la gestión nacional.

Cada uno entenderá lo que se desprende de allí. De seguro: que en San Juan habrá un ajuste de gastos para aparecer en sintonía con los tiempos pero sin acercarse al nivel suicidio que se plantea desde la Nación, que se mantendrán las inversiones en obras y en proyección provincial (deportes y espectáculos), que los legisladores nacionales sanjuaninos tendrán todavía un tiempo para medir la temperatura y evaluar el contenido del presupuesto de ajuste que Macri intentará aprobar a fin de año y para el cual aún no tiene número.

Para el sanjuanino, como para el resto de sus pares gobernadores, sobrevuela una disyuntiva crucial en estas instancias de negociación que lo obligan a reflexionar sobre cada paso mientras resuelven. O atajan penales, pidiendo prestada la metáfora usada por Daniel Tejada en su opinión de Canal 13 en la que habló del “otro Sergio” y lo emparentó con el Goyco, justamente por esa habilidad en los 12 pasos.

Por un lado, no quedar asociados ni aunque sea mínimamente con la construcción de un camino de inestabilidad política hacia la gestión nacional. Por el otro, tampoco reportar entre los contribuyentes a un espiral definitivo de ajuste y recesión. El presupuesto del año próximo representa cabalmente como ninguna otra cosa la bifurcación de esas avenidas.

Por eso el ministro Gattoni habló tras la reunión de coincidencias en la búsqueda de un presupuesto “equilibrado”, sin entregar pistas sobre su aprobación o no. Queda mucha agua bajo ese puente, pese a que los trazos principales ya fueron enviados por Macri al Parlamento sin que las provincias hayan sido efectivamente escuchadas.

Entre esas cosas, los dilemas de cada provincia. Para el caso de la nuestra, lo habitual en estas citas parlamentarias: la presencia o no de la financiación de tales o cuales obras, aunque de partida se arranca bajo la certeza de que esa lista no será especialmente generosa. Luego, los flecos de cada relación provincial: en el caso de San Juan, el récord de deuda de la Nación que ya alcanza límites de default por un monto de $3.000 que la gestión Macri no mandó y la gestión Uñac compensó con tal de no detener obras y empleo.

Idéntica cifra al ajuste que, se supone, le solicita la Nación a San Juan para el ejercicio 2019. Pero que la Nación podrá cobrarse de prepo por medio de algunas de las decisiones que ya anunció de manera unilateral: el recorte del fondo sojero para obras municipales, el fin de los subsidios nacionales al transporte y el fin del Fondo de Incentivo docente, virtual sobresueldo a los maestros provinciales.

Las tres cosas figuran entre los reclamos de San Juan a la Nación. Y en la intimidad, ya conocen que en la libreta en la que Dujovne y Lagarde puntean los recortes no suelen ser especialmente sensibles. Y conocen en San Juan que no hay margen para prescindir de ninguna de esas asignaciones porque no son justamente el ministro de Hacienda Nacional o la directora del FMI quienes vienen a poner la cara en la provincia. Hete aquí entonces un traspaso de fondos de hecho.

Todos conocen también que en la aprobación o no del presupuesto se trata más de una acción política que de un punteo detenido de los datos del proyecto, más parecido a un dibujo animado que a una correcta lectura de la realidad y de las posibilidades de proyección.

Como prueba valen los datos del presupuesto vigente este año, aprobado a fines del 2017. Consta en el papel que la inflación de este 2018 sería de entre el 8 y el 12% anual, luego corregido aquel glorioso día del inocente (28 de diciembre pasado) al 15% y que finalmente resultará en no menos de un 42%. Dicen la norma en vigencia que el dólar sería de $20 promedio y el crecimiento de un 2,8%, se llegará a fin de año con datos que ridiculizarán aquel cálculo: $42 el dólar según el segmento futuro al que se vende hoy, y una caída de la economía del orden del 2,5% respecto del PBI.

Lo mismo en obras. La ejecución a las provincias no alcanza la mitad de lo que consta en el papel para este 2018, resultando San Juan la más perjudicada con un porcentaje de envíos del 40% de los ya presupuestado y aprobado. Las obras no iniciadas por la Nación son el testigo más fidedigno.

A no tomar al pie de la letra entonces lo que dice el proyecto para el 2019, cuya confección contempla una cruda reducción y fue asumido como prueba de amor al FMI. Aunque de las palabras de Lagarde se desprende que no es justamente esa una de las medidas “de fondo” que espera para activar el nuevo acuerdo.

Tampoco está claro que el rumbo derecho del timón económico dependa exclusivamente del voto al presupuesto. Lección de historia: en el 2001 se habló en el mismo tono apocalíptico de que si no se votaba la ley de déficit 0 (símil al actual presupuesto) se iba todo al infierno, se votó la ley déficit  0 y a los dos meses igual se fue todo al infierno.

En la previas y en el post hubo y seguirá habiendo reuniones de ablande. De lo más extraño resultó el encuentro de la semana anterior con el supuesto de unificar posturas entre los gobernadores convocados en el CFI: terminó demostrando lo alejadas que están las posturas entre algunos colegas.

Uñac viajó incluso ese día a Buenos Aires, pero puso el freno de mano cuando notó que le estaban sirviendo en bandeja el escenario para la triunfante irrupción de Sergio Massa y Miguel Pichetto –dos eventuales candidatos presidenciales de la avenida del medio-, a quien se sospecha que un sector del establishment pretende coronar ante el naufragio de Macri y la resistencia a CFK.

El terreno está pantanoso y depara nuevos capítulos inminentes en la pulseada política del presupuesto y, especialmente, de la economía real. Nunca más necesario disponer de un buen arquero.

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