Por Sebastián Saharrea
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITEPor Sebastián Saharrea
Fue el golpe más brutal que una foto pueda ocasionar a un lector, el que pegó en este escriba la imagen que ilustra esta nota: la del timbre con la palabra mamá escrito en sangre por un hijo que la acaba de ver morir. Esa foto resume todo: la angustia del pequeño que tuvo que ayudar a su padre –el homicida, por otro lado- a matar a su mamá o a lavar su cuerpo desgarrado, el dolor de la sangre materna en las propias manos, la impotencia de no poder hacer más nada que despedirla a su modo. Imposible recordar alguna foto más dramática, más tremenda. Luego parece que la supuesta sangre era esmalte para las uñas, y que había sido escrito antes. Qué más da, igual fue una señal de angustia inigualable.
