La recuperación financiera de Vicentín reproducida en medios nacionales en estos días volvió a poner el foco sobre uno de los activos que durante años estuvo asociado al grupo en San Juan: la planta de mosto Enav, en Chimbas. La empresa es desde hace décadas una de las principales receptoras de uvas de los productores sanjuaninos y un actor clave de la industria del mosto.
Por eso, el anuncio de que la agroexportadora Vicentín dejó atrás su crisis inevitablemente reabrió una pregunta: ¿cómo impacta esta nueva etapa en la planta local? La respuesta obliga a reconstruir una historia de la empresa local que cambió mientras el país seguía el escándalo judicial de Vicentín.
Cómo logró salir de la crisis
La agroexportadora informó esta semana que regularizó su situación crediticia ante el Banco Central de la República Argentina (BCRA), volvió a la Categoría 1 -la mejor calificación para acceder al financiamiento- y avanzó con el pago de más de 9,2 millones de dólares a acreedores. Además, quedó firme la adjudicación de la compañía al Grupo Grassi, luego de que perdieran efecto las últimas medidas judiciales de un largo proceso judicial.
Según datos recopilados en Iprofesional y Perfil, los desembolsos realizados durante junio incluyeron pagos por más de 2,2 millones de dólares a 137 acreedores vinculados a contratos de abastecimiento y otros 7 millones de dólares correspondientes a una primera cuota a 10 acreedores, entre ellos entidades financieras internacionales. El regreso a la mejor categoría crediticia representa un paso clave para recuperar el acceso al financiamiento y normalizar sus operaciones.
El golpe en San Juan
La noticia contrasta con el escenario de 2020, cuando Vicentín acumulaba una deuda superior a los 1.300 millones de dólares y más de 2.600 acreedores. La empresa quedó en el centro de una de las mayores crisis corporativas del país y el entonces gobierno de Alberto Fernández llegó a anunciar su intervención y un intento de expropiación que finalmente no prosperó.
En San Juan, la preocupación también se hizo sentir. Enav, adquirida por Vicentín en 2017, es una de las principales elaboradoras de mosto de la provincia y el vínculo con Sergio Nardelli, entonces CEO del grupo, generó incertidumbre entre productores. Muchos viñateros prefirieron no entregar su uva por temor a que la crisis afectara los pagos.
La transformación silenciosa de Enav
Sin embargo, mientras la atención estaba puesta sobre Vicentín, la historia societaria de Enav comenzó a cambiar. Fuentes calificadas del sector explicaron a Tiempo de San Juan que algunos integrantes y socios de Vicentín —entre ellos Sergio Nardelli— habían adquirido en el 2003/2004 participación en la empresa fundada en 1998 por los mendocinos Gustavo y Mauricio Juri hasta alcanzar el control mayoritario.
Con el agravamiento de la situación financiera de Vicentín apareció en el negocio del mosto un nuevo protagonista: el grupo alemán Döhler, uno de los principales jugadores mundiales del negocio de jugos e ingredientes para la industria alimentaria. A través de la firma Juviar (Jugos y Vinos Argentinos) comenzó a participar en el negocio y fue incrementando progresivamente su presencia accionaria en la planta sanjuanina.
Las fuentes aseguraron que, con los años, los antiguos propietarios fueron reduciendo su participación hasta conservar actualmente apenas entre el 2% y el 3% del paquete accionario, porcentaje compartido entre los hermanos Juri y exsocios de Vicentín. Eso sí, cuando estalló el escandalo financiero de la agroexportadora, la planta de mosto sanjuanino sintió el cachetazo: muchos viñateros dejaron de llevar la uva por temor.
Más que un cambio de dueños
La transformación no fue solamente accionaria. Desde que Juviar tomó el control accionario mayoritario, la planta de Chimbas también modificó su modelo de negocios. Enav dejó de comprar uva y comercializar mosto por cuenta propia como años atrás.
Hoy funciona como una planta elaboradora: recibe la materia prima, procesa el jugo y lo concentra, mientras que Juviar se encarga del financiamiento de la campaña, la compra de uva y la comercialización internacional. En otras palabras, el control del negocio dejó de estar en la planta sanjuanina y pasó al grupo alemán que cuenta con otra planta de mosto en Lavalle, Mendoza.
La recuperación de Vicentín y el escenario local
Ese cambio clave explica por qué la recuperación financiera de Vicentín prácticamente no tendrá efectos sobre el mercado vitivinícola sanjuanino. Según las fuentes consultadas por TiempoSJ, la participación de los antiguos socios de Vicentín en Enav quedó reducida a una expresión tan mínima que ni siquiera está claro que el Grupo Grassi, nuevo controlador de la agroexportadora, termine incorporando esa porción accionaria.
Así, mientras Vicentín inicia una nueva etapa tras dejar atrás la crisis, la principal mostera vinculada históricamente al grupo en San Juan hace tiempo transita un camino distinto. El negocio cambió de manos, cambió de estrategia y hoy responde a una lógica completamente diferente a la que existía cuando la agroexportadora era protagonista del mercado.