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martes 7 de abril de 2026

Espacio de marca

Entre cordero, cócteles y obras de arte impactantes: un hipnótico tour por Buenos Aires, despegando desde San Juan

Un recorrido exclusivo de TSJ por Buenos Aires que combina una arquitectura exquisita, el arte en cada paso y una gastronomía y tragos que inspiran.

Por Elizabeth Pérez

¿Dulce de leche con menta? ¡Claro, y también con naranja y Malbec! Por allí cerca, una cooperativa ofrece una gran “Muzza” con cerveza, y si cruzas una callecita empedrada hasta puedes tomar un café en el mismo conventillo donde vivió Tita Merello en Buenos Aires.

Sigues caminando, y de pronto a la vuelta de la esquina Mafalda, Manolito y Susanita dan la bienvenida al Paseo de la Historieta, en San Telmo, el primer barrio de Inmigrantes, antes que La Boca. Todo eso es Buenos Aires, pero también es glamour y sofisticación con platos de fusiones impensadas, y cócteles en lugares muy top.

Tiempo de San Juan vivió un Fam trip exclusivo organizado por Flybondi y la cadena de hoteles Wyndham visitando lugares que ofrecen todo tipo de experiencias para despertar los sentidos y vivir unas vacaciones únicas.

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Un restó ruso y el mejor bar porteño

En pleno de corazón de Palermo hay un secreto gastronómico: esta Musgo, el restaurante que abrió hace un año una pareja rusa enamorada de la Patagonia argentina, y creó la comida “patagandi”, una fusión que combina técnicas escandinavas y japonesas con productos patagónicos. Allí se puede degustar desde cordero con salsas asiáticas, ojo de bife con golden curry y coliflor; el roast beef en tempura con menta japonesa y ponzu; o la trucha ahumada con salsa de piel de papas y sal negra patagónica. Todo servido sobre piedras o en platos que son un guiño a los sentidos. Un dato: los postres tienen poca azúcar, al estilo ruso.

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Restó Musgo.

La visita a Cochinchina es otro imperdible para los noctámbulos: el bar franco-vietnamita que marca el rumbo de la noche porteña convoca a gente joven y no tanto, en un lugar con coctelería moderna. Ubicado en el puesto 26 del reconocido ranking internacional 50 World’s Best Bars, en Cochinchina no busques tragos clásicos: allí todos están reversionados, y hay creaciones muy originales.

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Inés de los Santos en Cochinchina.

En la enorme barra o en una mesa, con una decoración lujosa pero también divertida y con muy buena música, su dueña, la reconocida bartender Inés de los Santos, conversa con los clientes, hace recomendaciones y disfruta con todos. En el primer piso también se puede cenar: el chef Juan Carlino ofrece alta gastronomía con un menú fijo, de pasos. Pero hay que ir a descansar a las sobrias habitaciones del hotel Esplendor by Wyndham Plaza Francia, para continuar el sábado con todas las pilas.

Una vuelta por San Telmo

Durante el día, el barrio de San Telmo hechiza a cada paso: la primera farmacia de Buenos Aires, del 1800, que aún sigue funcionado como tal; lo mismo con la primera librería. También están los colegios jesuitas que guardan sus secretos, como el Colegio Nacional de Buenos Aires con sus túneles subterráneos que se pueden visitar, y su riqueza histórica. No faltan las iglesias más antiguas del siglo XVI que nacieron tras la fundación de Buenos Aires el 11 de junio de 1580, cuando había que poblar el terreno ganado al Río de la Plata.

La basílica de San Francisco que acaba de ser remodelada luego de sufrir los bombardeos en la plaza de Mayo en la época de Perón; la de Santo Domingo, donde pocos saben que se encuentra el mausoleo de Manuel Belgrano. Al aire libre, porque era masón y no podía estar dentro de la iglesia. Mejor suerte corrió San Martin, que por negociaciones del presidente Avellaneda logró ser colocado en una capilla en la catedral metropolitana, pero con el féretro con la cabeza inclinada, también por ser de la logia.

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En el famoso mercado de San Telmo, un extranjero se sacaba fotos, feliz con las botas de cuero de segunda mano que acaba de comprar. Las camisetas de Maradona también son muy pedidas. Otros aprovechan para comer una medialuna con queso al lado de un puesto de salame y frente a una verdulería. Para este paseo nada mejor que una visita guiada a través de la plataforma Civitatis.com.ar y así conocer todos los detalles que de otra forma pasarías por alto.

Un tip imperdible para los amantes del arte es visitar la Galería de arte Mondongo, en el histórico hotel Esplendor by Wyndham Buenos Aires, en Córdoba y San Martin; al lado de galerías Pacifico y a pasitos de calle Florida. Los huéspedes famosos de este hotel han quedado inmortalizados en cuadros enormes realizados por el colectivo de arte Mondongo (Agustina Picasso, Juliana Laffitte y Manuel Mendanha): son retratos realizados en materiales inimaginables como trozos de pan, cadenitas o alfileres que van desde Andy Warhol, Jorge Luis Borges o Eva Perón, hasta Diego Maradona o el Che Guevara, pasando por María Elena Walsh y Gardel.

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Galeria de arte Mondongo.

Almuerzo, como en casa y más

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Muchos la conocieron por programas de televisión, pero Ximena Sáenz prefirió retirarse y abrir dos restaurantes de Casa Sáenz, en Belgrano y en la zona del Botánico. Allí preparan platos con productos de pequeños agricultores de todo el país, en sus hornos de barro. Humitas, pollo al horno y pescados, combinados con sabores increíbles y vinos de nueve provincias, incluida San Juan.

Si estás con ganas de un buen helado, Obrador Florida en Palermo es una joyita oculta: allí Mercedes Román transforma a la vista de todas las frutas orgánicas de estación, flores, hojas raíces tallos y semillas en cremas y postres inesperados, además de golosinas.

El teatro porteño a la noche es otro imperdible de Buenos Aires, y en estas vacaciones invernales la está rompiendo el musical de Florencia Peña y Juan Ingaramo con el musical Pretty Woman (Mujer Bonita) en calle Corrientes.

Para cerrar la noche, en las alturas

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Si se busca una experiencia “elevada”, hay que ir a un “rooftops” y el ideal es el Trade Sky Bar en el centro de Buenos Aires, en el histórico edificio Comega sobre la avenida Corrientes. Hay cocina que combina desde tapas y charcutería hasta sushi y mariscos, además de coctelería muy fina de autor, en un ambiente elegante y de música suave. Pero su imán es el mirador privilegiado: una increíble vista panorámica, que abraza desde el Río de la Plata hasta el Obelisco, una de las mejoras vistas de Buenos Aires.

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