Si hay un diagnóstico común entre los especialistas a ambos lados del Río Bravo, es que el resultado de las elecciones tuvo que ver directamente con el ingreso de los argentinos.
"No te podés presentar a elecciones con el salario más bajo de los últimos 5 años y con jubilaciones por abajo de la indigencia", comentaba un consultor de filiación peronista y adherente fervoroso del Frente de Todos.
Por eso desde el gobierno manifestaban cierta esperanza por la desaceleración de la inflación que se venía dando en los últimos meses, perforando el simbólico 3% en agosto.
Pero los consultores privados, en general, se apuraron a "cortar con tanta dulzura", revelando datos preliminares de lo que sería la inflación de setiembre, que superaría la de agosto, que fue del 2.5%.
Además, le agregaron un dato preocupante: en octubre y noviembre se mantendría en este número, y en diciembre y enero aumentaría.
La consultora C&T relevó en el Gran Buenos Aires (el gran territorio en disputa), y concluyó en que los precios subieron 2,8%. La consultora atribuye el número a medicamentos, prepagas, y alimentos, especialmente frutas y verduras.
Para la consultora Equilibra el aumento será del 2.7%, y alertan en el futuro cercano sobre el tipo de cambio y los precios regulados como la nafta.
La misma empresa pronosticó de nuevo 3% para diciembre, y una inflación de 45 o 50% para 2022, "lejos del 2.4% mensual que planea guzmán en el presupuesto".