El INDEC que ahora maneja Jorge Todesca, y cuya “independencia” es uno de los logros que exhibe el oficialismo, viene dando números que, puestos a trasluz con la realidad, muestran algunas diferencias.
Es el caso del monto que el Instituto dice que necesitó en julio una familia tipo, padres y dos hijos menores, para no caer en la pobreza.
Según la oficina de Estadísticas, este grupo familiar debió juntar 31.934,44 para no caer en la pobreza. La cifra marcó un 2.5% de aumento con respecto a junio. La inflación de julio fue de 2.3%, pero en esta estadística amplia figuran rubros que, con incrementos por debajo de ese guarismo, no son del consumo de las clases populares.
El sector que hace equilibrio en la delgadísima línea que separa la clase media de la pobreza gasta la mayoría de los ingresos en alimentos y alquileres. La inflación alimentaria siempre estuvo por encima de la general, y en el caso del alquiler, este dato no está contemplado en la estadística oficial.
Interanualmente, al cifra representa un aumento del 50.6%, cuando los números de la inflación interanual ya están por encima del 57%, sin contar la megadevaluación de agosto.
La comida
Los costos de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que marca el límite de la indigencia aumentó un 2.9%, y se fue, siempre según los números oficiales, a 12.773,78 pesos.