No tenía experiencia en la fabricación de tacos inertes, que son unos soportes que se usan para amortiguar las explosiones en minas subterráneas. Pero le sobraban ganas y apoyo familiar. Así que Lucía Toro presentó un proyecto, guiada por la gente de Casposo, y ganó uno de los subsidios que el Ministerio de Minería entregó a los pequeños proyectos vinculados al sector.
Lucía Toro, estudiante y proveedora minera calingastina
"Fueron $130.000 y ya nos dieron todo. Con eso mejoramos el taller y compramos herramientas, palas y maquina hormigonera, y materia prima”, dijo Lucía. Agregó que el Programa de Asistencia Financiera para la Pequeña Minería, ha sido una gran ayuda y ya empezaron a producir y vender tacos inertes a Casposo, los que fabrican en la Villa Calingasta.
"A nosotros nos hacía falta porque mi papá es jubilado y conseguir trabajo no es fácil acá. Este proyecto nos ayudó un montón y es un ingreso importante para la familia”, señaló.
Según una página minera especializada, el taco es el relleno de la parte superior del taladro con material estéril. Su misión es la de retener los gases producto de la explosión, durante fracciones de segundos, suficientes para evitar que los gases fuguen por la boca del taladro, y de esta manera trabaje por completo en el proceso de la fragmentación de la roca.
Si no hay taco los gases escaparán a la atmósfera arrastrando gran cantidad de energía que debería actuar en la fragmentación de la roca.
"La idea surgió porque en Casposo empezaron a ver que se podía hacer esto en el pueblo y surgió el proyecto para presentar en el programa de gobierno. Yo soy técnica minera egresada de la escuela Savio pero no sabía nada de esto. Empezamos a investigar cómo había que hacerlo porque antes los tacos los proveía otra empresa, cuando era de Troy”, contó.
Una de las personas que había trabajado haciendo antes los tacos, les aportó lo que sabía, al igual que los trabajadores de Casposo, entre los que se encuentra el hermano de Lucía.
Por ahora sólo le venden a la mina Casposo pero hay intenciones de sumar a Gualcamayo. "Es variable el volumen porque depende de cómo avance la explotación, puede ser 3.000, 5.000 o 6.000 tacos por mes”, señaló la joven de 29 años que también estudia Profesorado de Educación Especial, en Barreal. Cada taco vale 8 pesos.
"Este año me recibo porque hay que tener en cuenta que las minas tienen una vida útil acotada, por eso estudio. Pero mis estudios me los pago gracias a la minería. Ojalá lleguen más proyectos y que pueda seguir en esto y vender a otras minas”, dijo.
Los tacos son bolsitas rellenas con arena, bentonita y aserrín. El trabajo levanta mucho polvo por eso es necesario el barbijo siempre. "Antes lo hacíamos adentro de mi casa, hasta que mi mamá nos corría porque le ensuciábamos todos. Ahora trabajamos en el taller”, contó.