Los enólogos de la bodega ubicada en Caucete, parte del grupo Salentein, desde hace años vienen investigando el comportamiento del Malbec en San Juan y han logrado un manejo del viñedo que ha dado resultados óptimos en las uvas de Pedernal, la zona top de vinos que tiene la provincia.
“Le encontramos la vuelta al Malbec de San Juan porque en el valle es muy difícil lograr altas calidades, pero estamos en condiciones de decir que logramos un Malbec muy competitivo realizando un trabajo importante en los viñedos que ha dado muy buenos resultados”, dijo José Morales, Jefe de Enólogos de Callia.
Este trabajo es el que les permitió avizorar un nuevo producto que se ubicará entre las gamas Grand y Magna que actualmente tiene valores entre los $200 y $80, respectivamente.
Morales contó que ya tienen caldos elaborados con uvas de Pedernal, pero el departamento comercial es el que está analizando si el vino se lanza este año.
Callia es una de las grandes bodegas de la provincia y desde que desembarcó en San Juan no ha dejado de invertir, de crecer y de aportar al mercado creatividad en sus vinos.
En el último año presentó dos nuevos productos apuntados a un segmento joven y al tomador no habitual de vinos: Primero fue un espumante dulce natural que sigue creciendo en ventas; y luego fue el turno de Esperado, un vino fresco, dulce, logrado con una técnica de cuidado desde el viñedo que tiene un tratamiento totalmente diferenciado al de un vino normal. Para el Esperado -Syrah Malbec- las uvas se llevan a una maduración prolongada para que tenga ese dulce, muy distinto al perfil del resto de sus vinos. Esperado tiene un gran éxito en su segmento de consumidores.
También salió un espumante dulce rosado que tiene notas de frutilla en nariz y boca.
Más volumen
En la incorporación de tecnología lo más importante fue el aumento de la capacidad de recepción de la uva, hace dos años se puso en marcha un lagar más y una prensa neumática que equivale a tres de las viejas que tenía la bodega para recibir la uva.
Se modernizaron todos los equipos de filtración para mejorar rendimientos y calidad y en proyecto está la incorporación de más tanques de acero inoxidable de 50.000 litros cada uno que sumarán una capacidad de 1,5 millones de litros a los actuales 9 millones de litros de capacidad que tiene Callia. Esta inversión no se realizará este año, posiblemente sea el año que viene.
En el 2010 es establecimiento había sumado 1,5 millones de litros en tanques de acero y 3 millones en piletas subterráneas, duplicando así la capacidad inicial de la bodega que comenzó a elaborar en San Juan en el 2003.
La ampliación permite moler entre 10 y 11 millones de kilos de uva; este año serán 10,8 millones de los varietales: Syrah y Malbec, a los que están principalmente enfocados; y los blancos Chardonnay, Torrontés y Pinot Gris.
A los viñedos también llegó la innovación y se produjo un gran recambio de plantas; hoy están evaluando la posibilidad de ampliar la superficie cultivada en Pedernal, donde tienen 80 hectáreas implantadas y quieren sumar 80 más. La propiedad tiene en total 300 hectáreas de las cuales sólo 240 son cultivables. Las actuales 80 hectáreas producen unos 800.000 kilos de uvas que se elaboran diferenciadas y se usan para Callia Magna, Grand Callia y cortes para los otros vinos.
Callia está exportando el 40 % del volumen que se elabora en San Juan y el 60 % restante va a parar al mercado interno, con grandes demandas concentradas en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza. “Está siendo muy reconocida la calidad de los productos y muy bien ubicados los vinos en Mendoza, donde no se toma mucho vino sanjuanino”, dijo el enólogo.
La bodega caucetera tuvo un crecimiento del 7 % en ventas en el 2013 respecto al 2012. “No teníamos mucha expectativa pero fue un gran año el 2013”, señalaron.
Cosecha 2014
El factor climático traerá problemas en la elaboración de la cosecha 2014 en Callia, es que según explicó Morales, se producirá en la bodega un cuello de botella con las uvas que tardaron en madurar y que llegarán junto a las que maduran después.
“Este año con las heladas tardías y luego los calores intensos de diciembre y enero, el Chardonnay tuvo menos follaje y costó realizar la clarificación de mostos, no ha sido una elaboración normal”, dijo.
Las expectativa no era buena al principio, pero ahora que están en plena fermentación se ha comprobado que la calidad viene muy bien, mucho mejor de lo esperado, “casi normal, muy buena en blancos”.