Con la camiseta, feliz y como en el patio de su casa, así se presenta el fanático del club. La historia de Lucas Carrizo es de un vínculo fuerte con el Club Unión Deportiva La Chimbera. Este amor por el rojinegro se gestó cuando él era un niño y sin querer, nació y se convirtió en su vida. El vecino de la zona, hincha y colaborador incansable asegura que desde que tiene memoria sus días están ligados a la institución más popular y treintañera de 25 de Mayo. "Desde que tengo noción en mi cabeza vengo a la cancha", contó Lucas, con el pecho inflado por su bandera.
Lucas Carrizo, el hincha fiel y número uno de La Chimbera
Capítulo 9. Desde que era un niño sigue al club a todas partes, colabora en cada actividad y vive cada partido con mucha intensidad. A los 32 años, el fanático que llega cada fin de semana con su mate y se ubica al costado de la cancha, lo vive y lo siente como nadie. Mucho sentido de pertenencia y un amor por los colores que excede cualquier límite.
Lucas acompaña a La Chimbera donde juegue, ya sea de local o visitante, alentando a todas las categorías, desde los más chicos hasta el plantel de Primera División. Para él, la pasión por La Chimbera va mucho más allá del fútbol. Es una forma de vida y un estilo que nadie podría entender: “Me gusta mucho estar aquí en el club, es muy hermoso”, afirmó.
Detrás de él también hay mucha gente fanática. Es por eso que destaca a la hinchada, que ocupa un lugar especial en este sentimiento rojinegro. Lucas hace mención a la unión y el acompañamiento constante de todos los abanderados de La Chimbera. Según cuenta, los preparativos para los partidos importantes incluyen papelitos, fuegos artificiales y distintas actividades organizadas por los simpatizantes durante la semana, es protocolo, de cajón, que cada vez que juega el equipo, el pueblo de 25 de Mayo se viste de gala para la ocasión.
Con la sinceridad que lo caracteriza, reconoce que alguna vez soñó con vestir la camiseta dentro de la cancha, pero que nunca tuvo la oportunidad de llegar como jugador. Sin embargo, lejos de generar frustración, encontró otra manera de aportar. Es por eso que su compromiso con La Chimbera se refleja en cada rincón del predio y eso lo llevó a participar en trabajos de mantenimiento, colocación de bloques, pintura, limpieza y acondicionamiento de las instalaciones. También colabora en actividades para recaudar fondos, desde la venta de choris hasta de sacar de su bolsillo muchas veces para ayudar a reforzar al equipo.
Lucas no solo tiene este amor por su querida Unión Deportiva La Chimbera. Está en pareja hace un tiempo y en su carta de presentación, la de este club acompaña. Él dejó muy claras las reglas y su novia, a ojos cerrados aceptó. El hincha, que aún recuerda la primera vez con ella como si hubiese sido ayer, dijo entre risas: "Si vos querés que yo no salga, bueno. Pero si me prohibís que vaya al club, cortamos ahí nomás".
En cuanto a los logros y conquistas de su club, recuerda que el año pasado quedó grabado en su memoria como una de las mejores temporadas deportivas de la institución. Y cuando se le pregunta por los sueños del hincha chimbero, no duda. Primero menciona la posibilidad de conquistar una Copa de Campeones. Después va un paso más allá: disputar alguna vez la Copa Argentina y enfrentar a un equipo de Primera División. “Sería hermoso. Ese sería un sueño”, asegura.
Como todo club con identidad fuerte, La Chimbera también tiene sus rivalidades. Para Lucas, el clásico más intenso es frente a Banfield de Casuarinas, un duelo que moviliza multitudes y se vive con una pasión especial tanto dentro como fuera de la cancha. Sin embargo, más allá de los resultados, los clásicos o las aspiraciones deportivas, hay una definición que resume todo lo que siente por la institución; y cuando le piden describir qué significa La Chimbera en su vida, responde sin dudar: “Es mi segunda casa”.
Para Lucas Carrizo, el hincha fiel y número uno de La Chimbera, no es solamente un club o un escudo al azar. Es el lugar donde creció, donde hizo amigos, donde comparte cada fin de semana y donde aprendió el verdadero significado del amor y la pertenencia.