Sentados en uno de los bancos del polideportivo del Cenard, lejos del ruido de la competencia y las luces de la Selección Argentina, Fabián y Manuel Armoa se permitieron un viaje al pasado. No hablaron solamente de triunfos, bloqueos o finales; también repasaron una historia atravesada por decisiones importantes, afectos y un deporte que terminó siendo el idioma común de una familia ensamblada. El video.
De balonero a jugador de vóley: la emotiva historia de Manu y Fabián Armoa
Entre entrenamientos, títulos y sacrificios, Fabián y Manuel Armoa abrieron la intimidad de un vínculo atravesado por el deporte en San Juan, la adopción y una pasión que convirtió al vóley en el corazón de la familia.
Todo empezó muchos años antes de que Manuel se transformara en una de las figuras del vóley argentino. Fabián venía de una separación y ya era padre de dos hijos cuando conoció a Carla Morel, ex jugadora de Albiceleste, durante un curso de entrenadores realizado en el Cenard. Ella llegaba casi siempre acompañada por un pequeño Manuel, que apenas tenía tres años. Ese encuentro marcaría el comienzo de algo mucho más grande.
“Ahí conocí un poquito a los dos y desde ese curso no nos separamos más”, recordó Fabián, emocionado por el recorrido compartido. Con el paso del tiempo, la relación se consolidó y la familia comenzó a tomar forma. Primero vivieron en Azul, pero el gran giro llegó cuando UPCN Vóley Club abrió las puertas para mudarse a San Juan, provincia donde construirían buena parte de su vida.
La decisión fue total. No sólo hubo mudanza y nuevos desafíos deportivos: también apareció un gesto que terminó de sellar el vínculo. “En algún momento nos casamos y ahí nomás hice la adopción de Manuel”, contó Fabián. Desde entonces, el apellido Armoa quedó definitivamente unido a la historia del joven voleibolista, que pasó a llamarse Manuel Morel Armoa.
Si el destino parecía escrito, las raíces deportivas explican bastante. Del lado materno, la herencia es pesada: la abuela de Manuel integró la Selección argentina y Carla también dejó huella en la Albiceleste, incluso con un título de Champions League en Italia. Del lado de Fabián, el vóley tampoco era una casualidad. “El vóley es nuestra marca”, sintetizó.
La infancia de Manuel tuvo poco de convencional. Creció dentro de gimnasios, rodeado de pelotas, viajes y entrenamientos. En San Juan, Fabián no sólo fue figura clave como padre: también lo dirigió, lo hizo debutar en Primera División y compartieron títulos de Liga con UPCN. Una sociedad deportiva que, lejos de desgastarse, fortaleció todavía más el vínculo.
“Ganamos dos ligas con él en cancha y después llegó el momento de separarnos para que cada uno siguiera creciendo”, explicó el entrenador. Aunque la distancia profesional apareció, nunca dejó de existir la conexión. Incluso a miles de kilómetros, cuando Manuel jugaba en Polonia, las charlas seguían siendo casi diarias. “Yo lo llamaba para decirle cómo bloquear a determinado rival”, recordó entre risas.
Video: Gentileza de TN