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viernes 3 de abril de 2026

Historias

Los hockistas que resisten en Italia a las 168 horas de encierro

Están aislados desde hace una semana en un departamento de la ciudad de Sarzana. El menú para superar la cuarentena por coronavirus y la preocupación por sus familiares sanjuaninos.
Por Carla Acosta

“Hacemos todo dentro de la casa. Lavamos y tendemos la ropa acá. No hay chances de salir, para nada”. Juan Moyano tiene 21 años, es sanjuanino y desde agosto del año pasado vive el sueño de cualquier hockista: el de jugar en Europa. Nunca imaginó que en apenas semana aquello que había deseado tanto se iba a convertir en una pesadilla para él y para todos los que viven en Italia, hoy uno de los países más afectados por el brote de coronavirus. Su vida cambió repentinamente. Los días de entrenamiento y turismo por la ciudad de Sarzana se trasformaron en toda una supervivencia entre cuatro paredes.

Todo comenzó hace siete días cuando el ministro Giuseppe Conte decretó la cuarentena  total. Ante la rápida propagación del Covid-19, en el territorio italiano paralizaron todas las actividades. El deporte quedó suspendido en su totalidad, en todas sus divisiones y disciplinas. El hockey sobre patines no fue la excepción. “Nadie puede salir de sus respectivas ciudades y casas. Suspendieron todos los entrenamientos, los bares, escuelas, todo está cerrado. Parece una ciudad fantasma, no hay nadie en la calle”, señaló.

Juan hoy está aislado junto Jerónimo García, otro sanjuanino, y Francisco Ipiñazar, de Buenos Aires. Son sus compañeros de equipo y ahora de “cuarentena”. Viven en un edificio donde hay otros seis departamentos. Llevan aproximadamente 168 horas encerrados, sin salir siquiera a al balcón. “No hemos salido para absolutamente nada. Estamos encerrados, no podemos tener contacto ni con nuestros vecinos. Acá la gente es muy consciente y desde que salió la alerta naranja nadie sale a dar vueltas ni a pasear”, agregó.

Las horas son eternas, pero se las rebuscan para pasar el tiempo. Los juegos de mesa, la tele y la play son parte del menú del día. Los quehaceres domésticos también: lavan, cocinan y limpian para quemar las horas. “Escuchamos música y charlamos para hacer esto más llevadero”, expresó Juan.

Antes de que el coronavirus sacudiera Italia se abastecieron de alimentos. Hicieron una compra enorme como para un mes, pese a que los supermercados y farmacias continúan abiertos pero con ciertas precauciones. “Compramos muchos fideos, carnes, leche, galletas y arroz. La gente por suerte fue civilizada, fue a comprar lo indispensable y los lugares no se llenaron. Además no va a faltar mercadería, se puede salir a compra pero con permiso”.

Y el diálogo con la familia es fundamental. Pese a la contención es inevitable que no los invada la incertidumbre y el temor. “Hablamos mucho y hay preocupación. Por momentos se torna todo triste pero tengo miedo en realidad por lo que pueda pasar en Argentina. Solo hay que ser consciente de lo que sucede”, agregó el joven.

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