La mesa larga estaba preparada pero todos decidieron hacer el ritual de siempre: comer alrededor del parrillero. Así de simple y sencillo es el clan de Juan Pablo Castro, el rugbier sanjuanino que hizo historia el último mundial M20 al ser elegido mejor jugador del certamen y convertirse en el primer argentino en poseer esa distinción.
La gran bienvenida sanjuanina al mejor rugbier juvenil del mundo
El punto de encuentro fue la residencia de la familia Lértora, quien invitó a todos los primos y tíos de Juampi para que compartiera un momento ameno tras su paso exitoso en la cita mundialista disputada en Rosario - Santa Fe. Los más grande, se acercaban al capitán de los Pumitas y le daba un beso y un abrazo felicitándolo por el gran logro. Sus primos, los gastaban por algún que otro yerro que tuvo en el mundial. Toda esa camaradería se plasmaba a través de un sanguche que se armaba cada uno con un pedazo de punta de espalda.
Las 20 personas que estuvieron en el lugar casi todos viajaron a ver algún partido que lo tuvo como figura y capitán del quince argentino. "Perdoname por no ir sobrino, no pude estar por trabajo. No hay problema tío, yo te banco a muerte". Las risas y buena onda era la postal del gran asado familiar que suelen repetir cada sábado al medio día o post partido de rugby en la noche, porque para el clan de Tito, la familia (y el rugby obvio) es lo primero.
Juan Pablo le contaba a su primo su próximo destino deportivo: Jaguares XV. "Tengo que viajar dentro de dos semanas y comenzar a preparame para el torneo. Es la primera vez que un equipo argentino juega el torneo. Arrancamos en la segunda división pero la idea es hacer un buen papel".
El dato curioso fue que Tito no es un asador sino un excelente comensal: "solamente hice una asado. Fue forzado por mi papá pero no me gusta hacerlo. Prefiero comerlos". Las carcajada volvieron hacer el protagonista de la velada que consistió en darle un mimo al regalón de la familia y el mejor jugador del mundo M20.
Sencilla y ovalada es la vida del pumita sanjuanino, quien con humildad, dedicación y sacrificio se ganó un lugar en el selecto grupo de jugadores con mayor proyección en el rugby argentino. Meteórica carrera de Juan Pablo Castro, el pibe que sueña en grande pero con los pies sobre la tierra disfrutando de su merecido presente y si es en familia, mucho mejor.