Por Carla
Acosta
Tiempo de
San Juan
Los secretos de Persia, el destape sanjuanino del automovilismo
"Practiqué todos los deportes, pero en todos fui malo (risas)”, dice de antemano Fabricio Persia (28), el sanjuanino que no la pegó en el fútbol ni en el rugby, pero sí en el automovilismo. A días de escribir su página dorada en el autódromo El Zonda, donde se quedó con la séptima fecha del Top Race Series y hasta quedó puntero, devela sus secretos deportivos y personales.
Su apellido automáticamente se lo vincula al ambiente de los fierros. Su abuelo Fernando Persia Contenti fue el primero en incursionar en el automovilismo en los años ´60, siendo además fundador de la Asociación Sanjuanina de Volantes junto a figuras reconocidas como Eduardo Copello y Julio Gelón Devoto. Su papá, también llamado Fernando, y su hermano Ariel son un clásico del Zonal Cuyano, proclamándose campeones varias veces en la categoría.
Fabricio, la tercera generación de los Persia, también siguió la tradición familiar, primero en el Zonal Cuyano y más tarde en el Top Race Junior, Top Race NOA –en esta categoría se consagró subcampeón en 2014- y en el Series. "Mi papá y mi hermano son grandes referentes. La verdad es que me enseñaron mucho, estuvieron al lado mío siempre. Me gusta que me critiquen, de esa manera aprendo”, destaca.
Otro de sus maestros es Fabián Flaqué, compañero en el equipo de SDE Competición, amigo y hasta vecino en un barrio santaluceño. "La amistad arranca en 2012, cuando empiezo a correr a nivel nacional. De ahí comenzamos como compañeros de viaje y se formó una amistad grande. Él hace demasiado por mí, si estoy aquí es gracias a Fabián y a mi familia. Él me enseñó mucho y me sigue enseñando carrera tras carrera”.
El piloto viene de ganar en su casa, ante su gente, y de quedar líder de su categoría. Desde 2012, cuando Facundo Della Motta se presentó en TC2000, un sanjuanino no ganaba en una categoría nacional en el autódromo local. Y fue Fabricio quien volvió a darle una alegría a los sanjuaninos, siendo ovacionado en el recinto como todo un ídolo.
"Desde que salí de los boxes disfruté el fin de semana, porque manejar en un autódromo así, que tiene tanta adrenalina, está bueno. La última vuelta de la carrera del domingo no la disfruté mucho porque iba concentrado al cien por cien para no equivocarme. Pero cuando bajaron la bandera a cuadros me relajé y caí de lo que estaba viviendo cuando vi las tribunas llenas, y la gente que se levantaba y aplaudía. La verdad es que han sido increíbles estos días”, comenta.
A pesar de semejante logro en suelo local, no se las cree. Dice que aún le restan podios y carreras para sentirse un referente del deporte sanjuanino: "No hay que creerse nunca nada, siempre hay que ir con humildad. Sí me gusta que la gente nos reconozca, sepa lo que hacemos y que le ponemos muchas ganas”.
Sus pasiones ocultas
Dentro de lo que es el automovilismo, el Súper TC2000 es una de sus grandes aficiones: "Me gusta mucho la categoría y más ahora que tiene motores potentes. Estoy aprendiendo para llegar al Súper. Si sigo trabajando lo voy a lograr".
Además de ser un piloto apasionado y dedicado, Fabricio es fan de las reuniones con amigos, donde el simulador de autos de carrera es infaltable. "Me junto todos los jueves a jugar con el simulador. Nos juntamos con mi hermano Ariel, con Fabián (Flaqué) y Fredy (Cerrati). Todos somos buenos (risas). Jugamos por el honor, como en el automovilismo ¿Apuestas? Nunca, capaz termina mal”, dice entre risas.
Si bien reconoce ser "malo” en el fútbol, este deporte también es de su simpatía. Confiesa ser fana de Boca y curiosamente de San Martín y Sportivo Desamparados. "No voy a la cancha, pero hay que apoyar a los equipos locales. Me gusta el fútbol, juego con amigos. Estoy en la defensa, tiro pelotazos (risas)”, agrega.