En diálogo con Telesol, el padre Pepe sostuvo que la Iglesia hace punta en las villas cuando se trata de la lucha contra las adicciones y que el país sufrió una ausencia de más de 40 años en el tema.
El padre Pepe está al frente del Hogar de Cristo, un programa de recuperación de la adicción a las drogas de la Parroquia Virgen de Caacupé del barrio porteño de Barracas. Su lucha le costó una amenaza de muerte que lo obligó a auto exiliarse en el interior del país durante dos años. Hace unas semanas atras fue recibido por el papa Francisco con quien trabajó durante años en distintas villas.