Llegar a un Mundial nunca es solo tomar un avión y aterrizar en el destino. El viaje de Tiempo de San Juan hacia Kansas terminó siendo toda una historia, con escalas, encuentros inesperados, largas esperas y anécdotas que comenzaron mucho antes de llegar al lugar de los hechos.
La aventura arrancó en San Juan y continuó en colectivo rumbo al aeropuerto de Mendoza. Allí empezaron a aparecer las primeras caras conocidas. La tonada sanjuanina fue la mejor credencial para encontrarse con otros comprovincianos que también emprendían viaje hacia Estados Unidos. Cada uno tenía una ruta distinta: algunos llegaban vía Nueva York, otros por Atlanta o Dallas. Pero todos compartían el mismo objetivo, el de llegar a Kansas para acompañar a la Selección Argentina.
La primera parada fue Chile, donde apareció una sorpresa. Aunque la Roja no juega este Mundial, el aeropuerto de Santiago estaba completamente ambientado para la Copa. Miles de pasajeros de distintas nacionalidades, camisetas, merchandising y mucho movimiento futbolero le daban un clima especial a la terminal.
Allí también se vivió uno de esos gestos que suelen darse entre argentinos cuando están lejos de casa. Gracias a la gestión de un hincha sanjuanino, esta cronista pudo acceder a una sala VIP del aeropuerto y pasar las horas de espera con mayor comodidad. Entre charlas, café y fútbol, incluso se vio el partido entre Marruecos y Brasil rodeados de hinchas brasileños que seguían el encuentro con la misma pasión que si se tratara de una final.
Ya en Estados Unidos llegó uno de los momentos más extensos del recorrido, con casi tres horas en Migraciones. Controles, preguntas sobre el viaje y largas filas compartidas con hinchas de Ecuador, Colombia, Uzbekistán y otras selecciones. Entre espera y espera, el Mundial volvía a aparecer en cada conversación.
Como había algunas horas libres antes del vuelo hacia Kansas, el tiempo se aprovechó para recorrer Nueva York. La ciudad impresiona por su tamaño, su movimiento constante y su diversidad. Pero también por su sistema de transporte. Y fue justamente allí donde surgió una de las anécdotas del viaje.
El traslado desde el aeropuerto JFK hasta LaGuardia para tomar el siguiente vuelo terminó convirtiéndose en una pequeña odisea. Entre combinaciones de subte, estaciones y cambios de línea, el recorrido derivó en una pérdida total y, para colmo, en el regreso al mismo aeropuerto del que se había salido. Cuando la situación empezaba a complicarse, dos ecuatorianos que acababan de ser conocidos se ofrecieron a ayudar y, gracias a sus indicaciones, finalmente fue posible encontrar el camino correcto.
Nueva York también dejó otros encuentros. Entre ellos, la familia Cabezas-Lopez, ocho neuquinos que viajaron especialmente para seguir a la Selección durante la fase de grupos. Compartieron un almuerzo en un McDonald's y una recorrida por algunos sectores de la ciudad. Fue otra muestra de algo que se repitió durante todo el viaje: la camaradería entre los argentinos. En cada aeropuerto, hotel o fila de espera aparecía alguien dispuesto a compartir información, recomendar un lugar para comer o dar una mano.
También hubo espacio para nuevas amistades en el camino, como la de Fabián, un hincha de La Pampa que vive su primer Mundial y con quien se compartieron largas charlas durante la espera en Migraciones, imaginando cómo será el debut de la Scaloneta.
Finalmente llegó el vuelo hacia Kansas. Tras varias horas más de viaje, el aterrizaje fue en una ciudad enorme, donde las distancias sorprenden tanto como los precios del transporte. Aquí casi todo requiere un vehículo para trasladarse y los viajes en Uber son frecuentes, aunque bastante costosos.
Precisamente uno de esos viajes dejó otra de las historias que seguramente quedarán en el recuerdo de esta cobertura. El conductor que llevó al equipo desde el aeropuerto hasta el hotel se llama Jorge, es mexicano y fanático de Gustavo Cerati. Apenas supo que viajaban argentinos comenzó a sonar música de Soda Stereo en el auto. El trayecto transcurrió entre canciones, fútbol y una charla sobre Argentina, México y el Mundial. A miles de kilómetros de casa, fue uno de esos momentos que demuestran cómo el fútbol conecta personas de lugares completamente distintos.
Ya instalados en Kansas, también comenzó el descubrimiento de una ciudad que vive la Copa del Mundo. En los locales comerciales y hasta en las cadenas de comida rápida aparecen referencias al torneo. Incluso McDonald's tiene promociones y decoración alusiva al Mundial. Todo indica que la cuenta regresiva ya entró en su recta final.
A un día del debut de Argentina frente a Argelia, la sensación es clara: el Mundial ya empezó. Se siente en los aeropuertos, en las calles, en los hoteles y en cada conversación con viajeros llegados desde distintos rincones del planeta.
Mirá el diario de viaje, en el siguiente video: