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sábado 11 de abril de 2026

Historia

Alan, el nene que perdió sus piecitos en Albardón y recuperó la sonrisa por un grupo de hinchas

En octubre del año pasado fue arrollado por un tren carguero cuando jugaba con cinco amigos. A casi un año del accidente, simpatizantes de Sportivo Desamparados lo sorprendieron con juguetes y mercadería.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Una muleta y una sonrisa de oreja a oreja. En la misma vivienda donde en octubre pasado era todo dolor, Alan Tejada recuperó la sonrisa gracias a un grupo de hinchas de Sportivo Desamparados que lo visitaron con juguetes, mercadería y ropa. El chico de Albardón que hace casi un año perdió sus piecitos cuando jugaba con sus amigos a subirse y bajarse de un tren carguero, recibió un mimo una semana después del Día del Niño.

Un grupo de simpatizantes que integran la Comisión Verde y Blanca, que preside Soledad Sánchez, fueron los que encabezaron esta movida solidaria para el nene de 14 años. "Se puso re contento cuando nos vio. Tiene una humildad tremenda. Nos enteramos que estaban atravesando una difícil situación e inmediatamente nos pusimos a su disposición, con una donación de la que participamos todos los chicos", comentó Cristian. 

Alan sigue viviendo en lo profundo de la localidad La Cañada, Albardón. Si bien con ayuda de la próstesis puede movilizarse en el interior de su casa, debe trasladarse diariamente en remis hasta la escuela. "Sus padres pagan 2 mil pesos por semana. Ella cobra una pensión, y su esposo, el papá de Alan, hace changas", comentaron los hinchas que visitaron al nene.

El accidente

Alan Valentín Tejada jugaba a subir y bajar del tren. Luego de haberse trepado al anteúltimo vagón en movimiento, se resbaló, se cayó y quedó debajo de la formación.  Se encontraba con cinco amigos. Alrededor de las once de la mañana personal de la comisaría 18 de la localidad tomó conocimiento del caso. Cuando los oficiales de la dependencia, personal de la División Criminalística y los médicos del servicio 107 llegaron, Alan estaba sentado bajo la sombra en una silla de totora.

Lo había dejado ahí un vecino, Luis Riveros, quien vive a pocos metros de ese lugar. Él había escuchado los gritos pero pensó que eran pibes jugando. Su sobrina le avisó que había un chico tirado sobre las vías.

Alan perdió un pies y los dedos del otro. Luego fue trasladado de urgencia al Hospital Doctor Guillermo Rawson, donde procedieron a la amputación de sus miembros inferiores a diferentes alturas para evitar una infección general.

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