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viernes 3 de abril de 2026

qué dicen los defensores

Partos humanizados en San Juan: ¿cómo son y por qué despiertan la polémica?

Una asistente profesional en el trabajo de parto, que acompaña emocionalmente a las mujeres en ese proceso, aseguró que esa clase de alumbramiento es una celebración de la naturaleza y que debería un derecho y no una elección.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Para aquellas mujeres que lo desean, ser madres es quizás uno de los actos más importantes de sus vidas por lo que todo el proceso representa un gran acontecimiento y, a lo largo de nueve meses de espera, se preparan para el día en que darán a luz. En ese momento clave hay quienes, por fuera de lo convencional, hacen de ese hito una ceremonia de la naturaleza y eligen que el parto sea humanizado.  

Una militante de esa clase de alumbramiento y que ejerce como doula, Nuria Vivas, dialogó con Tiempo de San Juan y, desde su lugar como acompañante emocional en los trabajos de parto, aseguró que los partos humanizados -también conocidos como 'respetados'- no deberían ser una elección sino un derecho para todas las parturienta. Es que según apunta, en algunas ocasiones, la intervención médica resulta innecesaria y tremendamente perjudicial. Estas afirmaciones invitan a la polémica y al debate de quienes están a favor y quienes están en contra. 

"Se trata de un parto fisiológico, en el que se respetan los tiempos, no se le coloca ningún tipo de medicamento a la mujer que está por parir como la oxitocina que, de forma antinatural, acelera las contracciones y apura el proceso", explica la doula y sigue:

"En los partos vaginales suelen cortar la vagina de la mujer para una mayor abertura, eso es una mutilación y un trastorno a largo plazo. Ni hablar de la cesárea, que es una operación y que afecta a la cuarentena post parto". 

En el imaginario colectivo las dos formas de traer al mundo a una criatura cuentan con la intervención médica, ya sea por cesárea o por parto vaginal, quedando relegado y en las sombras del desconocimiento el parto respetado. Sin embargo, también está contemplado en una ley (Ley Nacional, la 25.929) que impone que la atención del sistema de salud -público y privado- sea de acuerdo con las necesidades y deseos de la familia que espera el nacimiento.

"Si en el plan de parto, la mujer pide que sea humanizado, debe ser una obligación que se cumpla", manifiesta la experta. 

Cuando se habla de parto respetado, se refiere a que la mujer siga su propio pulso de parto evitando todo tipo de intervenciones innecesarias, así como a decidir la forma de controlar el dolor durante el parto. En ese contexto, el trabajo de parto puede extenderse por unas 20 horas como mínimo. 

"No necesariamente la mujer tiene que estar acostada, sino que puede adoptar la postura que más cómoda le resulte en ese momento. Estar en horizontal, justamente, no es lo natural", indica. En algunos casos, el trabajo de parto se realiza en el agua, ya que el líquido oficia de analgésico natural para los dolores de las contracciones. Es por eso que hay clínicas que cuentan con una bañera para esa función. 

Promotora de los partos humanizados, Vivas admite que hay profesionales de la salud que se oponen a este tipo de prácticas pues sostienen criterios diferentes. No obstante, ella se presenta como una defensora férrea y manifiesta:

"Las mujeres somos mamíferas, necesitamos intimidad cuando vamos a parir, tal y como los otros mamíferos, que buscan la soledad, la oscuridad y tranquilidad.

Sin embargo, -sigue- lo convencional es todo lo contrario, vamos a un hospital, a una sala hiper iluminada y a quedar a merced de un montón de extraños. Parir es algo fisiológico, no representa una enfermedad, entonces ¿por qué ir a un hospital?".

Contra los partos usualmente conocidos como comercializados o medicalizados, en los que se realizan intervenciones protocolarias desde el inicio, independientemente de si son necesarias o no, entorpeciendo el proceso fisiológico espontáneo, Vivas asevera que "importa más el control sobre el cuerpo de la mujer, que su deseo".

"Hay un negocio también, detrás de todo al fin y al cabo", sostiene. 

Quien se especializa en acompañar a las parturientas, despejar sus dudas y aniquilar sus miedos a lo largo del proceso comenta que le ha tocado asistir en partos respetados y que las mujeres que los llevan adelante son algunas primerizas y otras con experiencia. "Algunas lo decidieron después de investigar de qué se trataba y otras porque tuvieron malas experiencias", señala. 

Sobre esto último, la doula apunta que en mayor o menor medida una buena parte de las mujeres que parieron sufrieron violencia obstétrica. "Es sutil, difícil de registrarlo en el momento, es como que hasta hay una violencia naturalizada, es algo cultural que hay que cambiar", expone. 

Con la necesidad de militar porque el parto humanizado sea cada vez más común y apelando a la emotividad, Vivas concluye con sus argumentos:

"Mis partos fueron así, yo quisiera que todas las mujeres lo puedan vivir y disfrutar porque es algo maravilloso, el nacimiento de un hijo es especial y todo lo que lo rodea también debería serlo, debería ser sagrado". 

 

 

 

 

 

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