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viernes 3 de abril de 2026

cobertura especial

Cuando la realidad supera la ficción: el bloqueo de un barrio desde adentro

Un despliegue sin precedentes por la pandemia, con agentes de Salud Pública, la Policía, el Ejército y Desarrollo Humano. Como si fuera una película, pero a la vuelta de tu casa. Imágenes y videos.
Por Redacción Tiempo de San Juan

San Juan volvió a la Fase 1 y, en el marco del Plan de Seguridad ante la posible circulación viral, un despliegue de película se montó este sábado por la mañana en el Barrio Portal I, II y III -y en sus alrededores- por una conexión con un caso positivo que duró más de 6 horas, en el que los vecinos de la zona fueron sometidos a tests rápidos e hisopados para detectar casos de coronavirus. 

 

Del mismo modo en que sucedió en Caucete el miércoles y en Santa Lucía el viernes, un perímetro de viviendas de Rivadavia quedó completamente aislado bajo un estricto operativo que implementaron agentes de Salud Pública, la Policía, el Ejército y Desarrollo Humano. Al mismo tiempo, en Sarmiento hubo un bloqueo similar. 

Desde adentro, una cronista de Tiempo de San Juan fue testigo y parte del procedimiento que inició sobre las 11 de la mañana, cuando movilidades de los organismos del estado comenzaron a llegar al lugar e instalaron un campamento como centro de operaciones en la plaza que conecta a los tres barrios. 

En principio, fue personal policial el que tomó acción en el campo cuando desembarcó con motos, camionetas y patrulleros a las adyacencias para restringir el acceso de los vehículos, mientras un autoparlante les pedía a los residentes que se quedaran en el interior de sus casas porque serían relevados por las autoridades. 

Minutos más tarde, trabajadores de la cartera sanitaria vestidos con mamelucos blancos y máscaras fueron por todos los domicilios consultando por la cantidad de personas que allí habitaban. Incluso lo hicieron por los comercios que se encontraban atendiendo al público. En uno de los almacenes estaba quien les relata la historia, por lo que también fue relevada. 

Aunque el contexto era extraño por las tiendas de campaña que se montaban en el espacio verde y los uniformados y demás personal hacían notar su presencia -definitivamente superaban las 100 personas-, la gente seguía comprando elementos esenciales, situación por la cual las autoridades permitieron que ese tipo de comercios -pese a estar aislado- siguieran abiertos. 

Habiendo dado sus datos personales, todos los relevados debían acercarse por el campamento sanitario para ser sometidos al test rápido que de un pinchazo indicaría positivo o negativo de posible Covid-19. En realidad, aquellos que dieran positivo serían hisopados para tener una mayor seguridad del caso y poder ser tratados debidamente. 

Y así fue, los vecinos se fueron presentando a lo largo del mediodía y la siesta para determinar su situación sanitaria. El cuadro era de no creer, parecido a lo que uno imagina que puede darse en una guerra. Rostros preocupados podían verse a medida que la fila se acercaba al testeo. "Le dio positivo a tal o cual", eran algunas de las frases que podían escucharse por lo bajo. Ya el trámite de controlarse porque sí había tomado mayor seriedad.

A más de uno seguramente se le cruzó por la cabeza, al menos por unos segundos, qué haría si daba positivo. Hacer memoria rápidamente de las actividades que había tenido en los últimos días, qué tipo de cuidados había tenido y con quiénes había estado, seguramente fueron parte de ese repaso mental. Es que para muchos, cargar con la culpa de estar infectado sin saberlo y haber contagiado a un ser querido en riesgo resulta severamente preocupante. Un cúmulo de miedos, en fracción de segundos. quizás pudo hacerse presente en muchos, tal y como le sucedió -a confesión de parte- a quien escribe.

Según trascendió, al menos unas 250 personas pasaron por el control y quienes dieron positivo quedaron aislados en sus domicilios, tras ser hisopados. Una faja de seguridad en sus puertas alertaba que esa casa debía permanecer aislada hasta tanto se conozca el resultado del análisis que ofrece mayor certeza. 

En las mesas de trabajo del centro de operaciones actuaban cuatro enfermeras, de las cuales dos dejaban por sentado el resultado del test de cada persona y las otras dos lo ejecutaban. Cuando un grupo de trabajo descansaba, otro tomaba el lugar para continuar, mientras que en otras estaciones de trabajo las acciones se repetían con hisopados.

Vestidas de pies a cabeza con elementos de seguridad e higiene, las profesionales de la salud pincharon y extrajeron sangre durante toda la tarde y completaron sus tareas sobre las 18.30 horas. 

Sobre el final, un grupo de uniformados del RIM 22 distribuyó cuadra por cuadra los módulos alimentarios y los kits de higiene para cada una de las casas, cuyos miembros ya habían sido testeados. Si bien no fueron todos los integrantes de los grupos familiares, se seleccionaron a dos de ellos en representación de todos.

 

Cerca de las 13 se lo vio al intendente del municipio Fabián Martín en el lugar de los hechos, al igual que a efectivos policiales de jerarquía en el inicio del operativo de seguridad que garantizó un blindaje efectivo y que estuvo a cargo del comisario Díaz. 

Sin ningún tipo de incidentes, el despliegue digno de una ficción contó con una entrega admirable de los agentes del estado. Con respeto, profesionalismo y compromiso de quienes llevaron adelante el procedimiento, la sensación que quedó -al menos en quien suscribe- resultó un tanto ambigua.

Por una parte, la calidad de los trabajadores de la salud causó una sensación de bienestar y eso es materia a destacar, al igual que encarnaron los efectivos policiales y los empleados de la cartera social. Sin embargo la otra parte, la más amarga quizás, tiene a un sentir más brusco, como si fuera una cachetada o bien un sacudón.

Es que ser parte de semejante escena no resulta grato y hace pensar la gravedad de la situación sanitaria que se atraviesa, pese a los números que hasta ahora tiene la provincia, que no cuenta con víctimas fatales por culpa de la pandemia. El hecho invita a tomar conciencia y a ser más comprometidos con los cuidados porque realmente hay un enemigo que acecha, que es invisible, que causó y causa estragos en todo el mundo y que -sin exagerar ni hablar en sentido figurado- está a la vuelta de la esquina.  

 

 

 

 

 

 

 

  

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