Para los que disfrutan la historia, el Museo Enzo Manzini es un paraíso del que no querrán salir. Tiene desde petroglifos de los nativos de San Juan y sus cerámicas, hasta libros antiguos y otras joyas de nuestro pasado que pocos conocen.
Los tesoros históricos que guarda el Museo Manzini
Este museo privado, ubicado en Ruta 12, km 28, Zonda, nació de la pasión por la historia del periodista Enzo Manzini, en la década del ‘70. Por entonces, Don Enzo compró algunas hectáreas en Zonda, cuando allí no había nada y las piedras hacían casi imposible plantar cualquier cosa.
Para poder poner árboles, Manzini se compró un camión y llevó 500 camionadas de tierra fértil. Este era su pequeño paraíso, el lugar que eligió para reunir a la familia y del que estaba enamorado, con las Sierras Azules de Zonda y el Cerro Blanco casi al alcance de la mano.
Cuando empezó a cambiar piedras por tierra comenzaron a salir a la luz los primeros petroglifos. Se trata de enormes piedras con grabados de hombres y animales realizadas por el pueblo huarpe que datan del 700 dc. También encontró restos de cerámica y hasta ollas enteras descubriendo que la zona fue un asentamiento de los pobladores americanos antes de la conquista española.
Entre las piedras, Manzini rescató cosas mucho más antiguas, como trilobites, que son fósiles de la Era Paleozoica, y también crustáceos que prueban que esta tierra fue lecho de mar hace millones de años.
"El museo cuenta la historia del lugar, de Zonda y de San Juan”, destacó Silvia Manzini, hija de Enzo (fallecido), directora del museo y presidenta de la Asociación de Museos Privados de San Juan (AMUPRI).
Muchos de los petroglifos quedaron en el Patio de las Carretas, un espacio amplio y verde donde se exhiben varios carros donde se transportaba la uva que iba a las bodegas hace más de 100 años. También hay herramientas de las bodegas de esa época, como prensas y otros elementos de labranza.
"Mientras vivía mi padre, esto era una colección privada y no estaba abierta al público. Cuando él murió teníamos dos opciones: lo cerrábamos o nos adaptábamos a la ley 6801, Ley Patrimonial, y al código de deontología del Comité Internacional de Museología, que reúne 36.000 museos en el mundo”, contó Silvia.
Hoy el museo no sólo está en regla sino que todo su patrimonio está inventariado y presentando ante la autoridad provincial de Cultura. Es uno de los 18 museos privados que conforman la AMUPRI. "Esto es del pueblo de San Juan”, aseguró Silvia.
Además del museo, el predio cuenta con dos cabañas de alquiler y una gran piscina y allí se realizan desde retiros espirituales, cumpleaños, casamientos y reuniones varias. También se realizan eventos especiales de observación de estrellas con profesionales de la UNSJ.
Organizado
Después de disfrutar del museo al aire libre, se ingresa al primer módulo dedicado a la arqueología y paleontología. En vitrinas relucientes se pueden observar, además de los fósiles mencionados, puntas de flecha, boleadoras, cuchillos, cerámicas, vasijas y otros objetos de uso corriente entre los huarpes. También hay varios morteros de piedra.
Luego viene el sector dedicado medallística y numismática que, entre otras cosas, cuenta con una colección de medallas y monedas de Patricias Argentinas, una de las pocas que hay en el país. También hay monedas romanas.
El espacio de arte sacro tiene imágenes de 1.700 y el púlpito de la iglesia Santo Domingo, junto a un dintel de la antigua Mendoza Fundacional que cayó con el terremoto de 1861.
Luego hay una escena de la vida colonial con tres personajes, maniquíes en tamaño real con ropa de la época. Una esclava negra que plancha y hace chocolate para la tertulia, la señora de la casa y su niño. Hay una cama de madera con elástico de tiento de cuero, planchas de hierro, brasero, lavarropas, cocinas y heladeras de épocas posteriores, mientras el relator va contando cuáles eran las comidas de la época.
Luego está la sala más importante del museo dedicada a Nazario Benavides, el gran caudillo que estuvo enfrentado a Sarmiento, y exhibe objetos pertenecientes a él y a su familia. En vitrinas, bien resguardados, están los gemelos que fueron de Benavidez, sus charreteras, su fusil y cinturón de mando. En la pared, el decreto firmado por Juan Manuel de Rosas donde lo nombra General de Línea del Ejército a Benavidez y está también su emblema punzó. "Todo fue donado por los descendientes de la familia”, señaló Manzini.
Muchos de los objetos del museo fueron comprados por Don Enzo, pero la mayoría fueron donados.
Hay copias de los retratos de Benavidez y su esposa Telésfora Borrego Cano, ya que los originales pintados por Franklin Rawson fueron prestados al museo de Bellas Artes. También hay cuadros de Procesa Sarmiento de Leloir.
El más inesperado en esta sala es un original de Benito Quinquela Martín, una típica escena portuaria de gran potencia. Una joya del arte argentino.
Más y más elementos y artículos de épocas que por momentos se mezclan, instrumentos musicales del siglo XIX y principios del XX, un fonógrafo y tocadiscos para los primeros discos de pasta.
En la sala de periodistas la cantidad de elementos abruma. Tiene desde un telégrafo, primera forma de comunicación a distancia a través de una máquina, hay máquinas de escribir de 1833, teléfonos, radios, linotipos, máquinas fotográficas, "las primeras que usaron los primeros fotógrafos de San Juan”, destacó Silvia.
Y como homenaje al gran hacedor de este lugar, muchas fotografías de Enzo Manzini, trabajando, viajando, explorando.
"Mi papá, como buen periodista, le gustaba mucho la historia. Su intención fue dejarle a la comunidad este acervo cultural. Cada vez que alguien lo visitaba él les pedía que le dejaran un libro. Todos esos libros que juntó fueron donados a la biblioteca pública de Zonda, esperemos que pronto esté operativa”, contó Silvia.
Mientras tanto, termina el recorrido y la voz de Pepe De La Colina recuerda: "Recrear nuestra historia es la única forma de forjar nuestro futuro”.
El Museo Enzo Manzini está ubicado en Ruta 12, km 28, Zonda; sus horarios de atención son: de 7 a 14 y de 14 a 19. Valor de la entrada: $20 mayores y $10 menores.
Espacio educativo
Diseñado para ser un espacio de aprendizaje para todas las edades, el museo tiene un circuito de visitas guiadas con audios grabados en tres niveles: para niños pequeños, para alumnos de 4to grado y para adultos; también cuenta con una opción en inglés.
El museo es especialmente rico para los alumnos de cuarto grado, año en el que estudian la historia de San Juan. En estos casos las visitas se pactan con tiempo, el museo les envía un compendio de lo que verán y los alumnos van preparados, algunos hasta con entrevistas a su directora.
Después del recorrido, en la sala de proyección ven un documental elegido por la maestra, que puede ser sobre la vida de los huarpes, los incas o la época de la colonia. Los chicos pasan luego a la Pulpería, un salón con barra y mesitas donde los visitantes pueden tomar mate y escuchar historias de estos antiguos bares. Los chicos terminan en el Parque Temático, un espacio al aire libre donde están representados los juegos ancestrales de varias tribus americanas, desde Alaska hasta la Patagonia.
"Este año viajé a México y encontré algunos juegos originarios que vamos a regalar a cada curso que nos visite porque se usan en las escuelas para incorporar en los recreos y ayudan con el déficit de atención”, explicó la directora.