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jueves 2 de abril de 2026

PERSONAJES

“Mama-mama”: El hijo del hospital

Se llama Miguel Marinero y todos coinciden en que es un personaje sanjuanino. Con una discapacidad para hablar, a sus 44 años no tiene quién lo cuide. Vive hace más de 10 años en el hospital Marcial Quiroga. Por Ernestina Muñoz.
Por Redacción Tiempo de San Juan

Por Ernestina Muñoz
Canal 13

Es un caso de abandono y de tirantez institucional. Es un hombre discapacitado y mayor, que llegó al hospital Marcial Quiroga por una úlcera recién estrenado el siglo XXI. Nadie de su escasa familia se hizo cargo de cuidarlo. Cambió la conducción del nosocomio, hubo cambios internos entre servicios, se pasó la primera década del prometedor nuevo milenio y la delicada situación del “Mama-mama” sigue igual. Está solo y viviendo en el hospital. Los médicos y enfermeros se le volvieron familia a fuerza de convivencia y de trabas a las gestiones para externarlo.

Cuando nació lo bautizaron Miguel Marinero pero el sarcasmo popular lo apodó “Mama-mama” por los sonidos guturales que emite para intentar comunicarse. De niño, una meningitis lo incapacitó. Sin embargo, se desenvuelve con autonomía y una caradurez cándida que le valió amistades.

“Es un plato”, resumió el doctor Rodolfo Lloveras, que lo atendió por su dolencia cardiovascular desde la primera vez.  “Él se ubica para ir y volver; sabe el valor del dinero, se sube a los colectivos sin preguntar; anda todo el día de la calle”, describe el médico.

Todos lo vieron alguna vez o en la Feria Municipal capitalina, o vendiendo tarjetas y estampitas, o cuidando autos por monedas. Hay quienes dicen que se prostituía. Con esas chirolas compra unos cigarrillos para fumar antes de volver a Rivadavia, a su pieza del Servicio del Quemado, a dormir y terminar con un día de esa vida.

El personal describe al “Mama-mama” no como un paciente sino como un colaborador. “Tiene un mínimo de inteligencia. Si uno le pide que compre tortitas lo hace sin problemas. Dobla las gasas perfectamente bien, es muy prolijo. Es muy limpio con su mate y su mesita”, cuenta Lloveras.

Ya se hizo parte del paisaje y sin embargo todos dentro del hospital saben que ese no es lugar para él.

A sus 44 años, Miguel no tiene quién lo cuide. Vivía con una tía que falleció y de allí le quedó compartida una pensión con una madrastra. Tiene además un medio hermano que vive en el fondo de su suegra. Este hombre, Néstor Brottier, vivía de vender golosinas en la calle. Hace muy poco salió del Juzgado de Familia número 1 la declaración de insanía mental, que permitió la tramitación de una pensión para Miguel, bajo la curatela de su hermanastro que ya dijo querer cuidar del “Mama-mama” si tuviera un techo propio para albergarlo.

“Se hacen tantas casas, una a nombre de Miguel sería una solución a tantos años de injusticia”, afirmó una de las trabajadoras sociales del Marcial Quiroga.

Las mujeres  aseguran haber iniciado numerosas gestiones para conseguirle un lugar acorde, pero sin éxito. Le escribieron hasta a el Gobernador, que les mandó a uno de sus asesores de confianza a  hacer averiguaciones. En el medio apareció el abogado de Brottier. “Solo nos hizo perder tiempo”, dijeron las asistentes.

La anterior administración de Susana Rudaeff en el hospital rivadaviense intentó derivarlo al Hogar de Ancianos, pero se cayó el traspaso por numerosos factores. Uno de ellos, la capacidad colmada del Eva Duarte de Perón. Con Enzo González Iaiza asumido en el directorio, siguieron los expedientes “hasta el cansancio”, aseguró el director.

Por lo pronto, en el establecimiento sanitario le dan comida, ropa y atención médica.

TIRONEO

Desde el área de Salud apuntan a Desarrollo Humano o a la Justicia para una solución permanente. En estos 15 años llegaron otros pacientes en situación de calle y se quejaron cuando les dieron el alta. “Claro, ven a Miguel y se preguntan por qué a él sí lo alojamos y a ellos no”, contaron del área social.

Desde Desarrollo Humano responden que la Obra Social Provincia de Miguel habilita el pago de un geriátrico o una institución especializada. Un ejemplo es el Hogar Huarpe, que acepta el pago mediante Pami o Profe. Las asistentes sociales aseguran que las instituciones privadas no quieren aceptarlo y que ya agotaron ese camino.

Desarrollo Humano también considera a un hospital como un órgano de protección para una patología psiquiátrica. Se podría contener al sujeto en ese servicio. “Sugieren llevarlo al Neuropsiquiátrico y ese no es lugar para él porque tiene una discapacidad menor”, apuntaron las asistentas.

Otra opción sería judicializar el caso, para que un juez de familia dé respuesta. Pero la tendencia es a resolver las problemáticas sociales sin pasar por Tribunales.  En el medio, la úlcera venosa de Miguel Marinero se hizo crónica. “No se cuida, no hizo el reposo y sigue llegando al servicio de cirugía cardiovascular. Es por esto que está justificado que se quede. Capaz que él no se la quiere curar para seguir ahí”, aventura el médico.

Parece que será un invierno largo de esperas para el “Mama-mama”, el hijo del hospital. 

LA CIFRA
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Son los años que el “Mama-mama” lleva viviendo en el hospital Marcial Quiroga. Desde entonces que no logran trasladarlo a otro centro asistencial.

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