Se fue a Buenos Aires detrás de un sueño, volvió rota a San Juan y creó el proyecto más importante de su vida

Celeste Castro ganó una beca para estudiar actuación en la gran ciudad, pero la experiencia no salió como imaginaba. Hoy, al frente de Shica Kumbia Nena, visitó Buenos Aires para difundir una propuesta artística con sello sanjuanino.

Jueves, 18 de junio de 2026 a las 22:01

"Soy una artista integral, pero sobre todo una laburante incansable del arte y la cultura". Así se define Celeste Castro, actriz, dramaturga, productora, gestora cultural, directora de videoclips y creadora de Shica Kumbia Nena, el proyecto musical que nació casi como una necesidad de supervivencia emocional y que hoy la encuentra viajando nuevamente a Buenos Aires para mostrar su trabajo en medios, programas de streaming y espacios culturales.

La historia, sin embargo, no empezó ahora. Tampoco fue fácil.

Celeste cuenta que nunca tuvo el camino allanado. No nació en una familia de artistas ni contó con grandes recursos económicos para desarrollar sus proyectos. Por eso cada logro tiene para ella un valor especial.

"No nací en cuna de oro ni vengo de una familia vinculada al arte. Todo me costó un poco más y por eso lo valoro muchísimo. A veces pienso en todas las cosas que hice para poder formarme, para estudiar, para concretar ideas y me sorprendo yo misma de las estrategias que fui inventando para llegar", reconoce.

Esa mezcla de pasión, perseverancia y creatividad la acompañó siempre. Tanto que cuando aparece una idea artística en su cabeza, difícilmente la deje escapar.

"Cuando tengo una idea no hay razón alguna que me impida intentar concretarla. Eso implica muchísimo trabajo, desgaste emocional, tiempo y energía. Pero también me da una satisfacción enorme cuando finalmente puedo compartirla y deja de ser algo mío para convertirse en algo del público", reflexiona.

Hace algunos años una de esas búsquedas la llevó a Buenos Aires. Había ganado una beca del Instituto Nacional del Teatro para estudiar actuación con Alejandro Catalán, uno de los maestros más prestigiosos del país. La oportunidad era enorme y decidió aprovecharla.

Lo hizo acompañada por su hija, que en aquel momento tenía apenas cinco años.

"Me fui con la ilusión de vivir de ser artista, de experimentar cosas maravillosas que sentía que en San Juan nunca me iban a pasar. Estaba convencida de que era una gran oportunidad".

Sin embargo, la realidad fue bastante más compleja de lo que imaginaba.

La experiencia de instalarse en Buenos Aires siendo madre, sostener económicamente la vida cotidiana y abrirse camino en un ambiente altamente competitivo terminó convirtiéndose en un desafío difícil de sostener.

Las expectativas altas y el regreso a San Juan

"Estábamos las dos solas y se hizo muy complicado. Yo tenía una expectativa muy grande y la ciudad me pegó un cachetón importante", repasa.

Finalmente decidió regresar a San Juan."Volví rota", resume.

La sensación de frustración fue fuerte. Durante varios meses le costó encontrar un nuevo rumbo. Había puesto muchas expectativas en aquella experiencia y sentía que las cosas no habían salido como esperaba.

Pero fue justamente en ese momento cuando apareció una idea que terminaría cambiándole la vida.

"La necesidad siempre me llevó a activar mi creatividad para salvarme. A veces para resolver cuestiones económicas y otras veces para resolver cuestiones emocionales. En este caso necesitaba salvarme de no morir de pena", dice.

Así nació Shica Kumbia Nena.

La semilla del proyecto había aparecido durante su estadía en Buenos Aires cuando participó en un casting para una banda de cumbia llamada Koraje. Hasta entonces la voz había sido una herramienta asociada al teatro, pero esa experiencia le despertó algo nuevo.

“Me picó el bichito de la cumbia”

"Ahí me picó el bichito de la cumbia y de usar la voz como herramienta principal. Siempre la había utilizado desde la actuación, pero nunca había pensado en un proyecto musical propio".

Cuando regresó a San Juan decidió explorar ese camino.

Lo que comenzó casi como una curiosidad fue creciendo poco a poco. Primero aparecieron las canciones. Después llegaron los videoclips. Más tarde empezó a construirse un universo artístico completo donde podía combinar todas las disciplinas que venía desarrollando desde hacía años.

"Lo que más me entusiasma es que en este proyecto puedo usar todo lo que aprendí. La actuación, la escritura, la dramaturgia, la dirección, la producción, la gestión cultural. Todo encuentra un lugar dentro de Shica Kumbia Nena", agrega.

Con el tiempo, el proyecto también empezó a adquirir una identidad muy marcada.

Historias ligadas a San Juan

Celeste eligió contar historias profundamente ligadas a San Juan. Mostrar personajes, paisajes, costumbres y formas de hablar que forman parte de la vida cotidiana de la provincia.

"Me interesaba que las canciones y los videoclips hablaran de nosotros, de quiénes somos, de nuestras particularidades, de nuestra identidad. Creo que eso es lo que conecta tan rápido con la gente".

Esa apuesta por lo local es justamente lo que recientemente decidió llevar a Buenos Aires.

Días atrás viajó para realizar una gira de prensa y difusión del proyecto. Participó en programas de streaming, brindó entrevistas y aprovechó también para seguir capacitándose junto a José Cicala y Machado Cicala, dos reconocidos profesionales vinculados al cine y la fotografía.

"Me interesaba mucho seguir aprendiendo sobre dirección de arte para cine y videoclips porque yo misma dirijo mis producciones. Siempre siento que necesito incorporar nuevas herramientas".

El viaje estuvo cargado de expectativas.

Por un lado, porque significaba mostrar un proyecto profundamente sanjuanino en un contexto nacional. Por otro, porque le permitía volver a una ciudad con la que tiene una relación compleja.

Y la experiencia superó ampliamente lo que imaginaba.

"La verdad es que fue hermoso. Tenía incertidumbre porque no sabía cómo iban a recibir canciones tan vinculadas a la identidad sanjuanina. Pero en todas las entrevistas se interesaron muchísimo por el proyecto, por los paisajes, por los personajes, por las historias que cuentan las canciones", señala.

Incluso hubo algo que la emocionó especialmente.

Muchos sanjuaninos que hoy viven en Buenos Aires se acercaron para saludarla y agradecerle.

"Me decían que sentían que les había llevado un pedacito de San Juan. Eso fue muy fuerte para mí".

Cuando se le menciona la conocida frase "Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires", Celeste admite que tiene algo de verdad, especialmente cuando se habla de determinadas industrias culturales.

"Para el cine, la televisión, la publicidad o el trabajo como actriz y modelo es una realidad que muchas oportunidades están allá porque allá está la industria".

Sin embargo, también está convencida de que Shica Kumbia Nena pertenece a San Juan.

"Creo que este proyecto tiene sentido acá porque es muy cultural, muy autóctono y muy sanjuanino. Acá conecta de manera inmediata con la gente porque habla de cosas que todos reconocemos".

Eso no significa que el camino sea sencillo.

Por el contrario, gran parte de su carrera se construyó desde la autogestión.

"Yo genero muchas oportunidades por mis propios medios. Siempre golpeando puertas, contando proyectos, buscando apoyos. Nadie va a venir a buscarte si vos no te movés. Hay que animarse a mostrar lo que uno hace", advierte.

Esa filosofía la acompaña desde hace años y explica buena parte de su recorrido artístico.

"Vengo de un palo muy popular, muy comunitario y muy callejero. Todo lo social me moviliza muchísimo. Creo profundamente en el poder transformador que tiene el arte en las personas y en las comunidades".

Hoy, después de tantos años dedicados a criar a su hija, impulsar proyectos culturales y sostener una carrera independiente, siente que atraviesa una etapa distinta.

Su hija ya estudia una carrera universitaria y construye su propio camino.

Eso le permite volver a enfocarse en algunos sueños que habían quedado postergados.

"Ahora siento que puedo volver un poco más a mí, a mi faceta artística. Tengo ganas de hacer más cosas, de seguir creciendo, de seguir aprendiendo y quizás vivir una temporada en Buenos Aires para experimentar cómo es dedicarse al arte las 24 horas del día", señala Celeste. Ella entendió que los sueños no siempre llegan por el camino que uno imagina.

Y si algo también aprendió es que incluso de las mayores frustraciones pueden nacer los proyectos más importantes de una vida.

Y que, a veces, hay que volver rota para descubrir la mejor versión de uno mismo.