La historia del hombre ciego que murió solo en una cama del Marcial Quiroga: "Lo rescataron ángeles"

Desde el Ministerio de Familia reconstruyeron cómo fue la intervención para asistirlo y destacaron el rol clave de dos vecinos que no dejaron de ayudarlo.

Viernes, 26 de junio de 2026 a las 12:23
La dura historia del hombre ciego que murió en soledad en el Hospital Rawson.

La muerte de Carlos Caballero, el hombre ciego de 69 años que falleció solo en una cama del Hospital Marcial Quiroga, conmovió a la sociedad sanjuanina. Detrás del desenlace hubo una historia marcada por la soledad, el abandono y la solidaridad de dos vecinos que, durante meses, hicieron todo lo que estuvo a su alcance para asistirlo. Ahora, desde el Ministerio de Familia y Desarrollo Humano reconstruyeron cómo fueron las horas previas a su internación y aseguraron que, sin la intervención de esas personas, el final del hombre probablemente habría ocurrido dentro de la vivienda en la que pasó sus últimos años.

"Los vecinos fueron unos ángeles que ayudaron a este señor", resumió Roberto Ochoa, director de Políticas para Personas Mayores. "Ellos han sido unos ángeles caídos del cielo para ayudar, por lo menos, a hacer la intervención de salud y que este pobre hombre esté atendido en los últimos hálitos de vida", expresó con evidente pesar.

Caballero ingresó al Hospital Marcial Quiroga durante la tarde del lunes, trasladado por esos mismos vecinos, quienes lo encontraron en un estado crítico. Los estudios médicos determinaron que padecía un cuadro complejo: había contraído COVID-19 e Influenza A, además de presentar otras patologías. Permaneció internado bajo atención médica hasta que, alrededor de las 13:30 del martes, sufrió un paro cardiorrespiratorio que provocó su fallecimiento.

Inicialmente, el caso fue judicializado para determinar las circunstancias de la muerte. Sin embargo, las actuaciones descartaron la existencia de un delito y permitieron avanzar con los trámites legales correspondientes, ya que en ese momento no había familiares presentes que pudieran intervenir ni confirmar su identidad.

Según explicó Ochoa, todo comenzó cuando dos vecinos acudieron personalmente a la Dirección de Políticas para Personas Mayores para pedir ayuda. "Los atendí personalmente y me comprometí inmediatamente a actuar. Muchas veces uno no anda recorriendo casa por casa, pero cuando nos pusieron en conocimiento intervenimos enseguida", recordó.

El funcionario contó que, a partir de esa solicitud, comenzó una articulación entre distintas áreas del Estado para conseguir la inmediata atención médica del hombre. "Logré, con el señor ministro y con el ministro de Salud, hacer el ingreso, porque una persona que usted encuentra en este estado, lo primero que hay que hacer es una evaluación de salud", explicó. Los estudios confirmaron la gravedad del cuadro clínico y, desde ese momento, el seguimiento fue permanente.

"Yo he estado todo el día lunes hasta última hora en contacto con la vecina", afirmó Ochoa, quien destacó la necesidad de que las distintas áreas del Gobierno trabajen de manera coordinada. "Tenemos que coordinar todos los estamentos de Gobierno, como nos pide el gobernador, para trabajar en común".

Una vida dura y en soledad

Carlos Caballero vivía solo en una vivienda de Rivadavia. Era soltero, no tenía hijos y, hasta el momento de su internación, nadie del entorno conocía la existencia de familiares cercanos.

Tras su muerte aparecieron primero una tía, que viajó desde Córdoba, y después dos hermanos. "Los vecinos no estaban en conocimiento de que tenía hermanos, por eso no supieron a quién acudir", relató el director.

Desde el Ministerio también habían iniciado las gestiones para hacerse cargo del servicio fúnebre, ya que el hombre no contaba con cobertura. "Le estábamos brindando todo lo que era el servicio fúnebre porque este señor no tenía servicio", indicó.

El vínculo entre Caballero y sus vecinos iba mucho más allá del pedido de ayuda realizado en los últimos días. Según Ochoa, ambos lo asistían desde hacía tiempo.

"Le llevaban comida, lo hacían tomar agua, se preocupaban por llevarlo al hospital en distintas oportunidades. En este caso, como lo vieron muy mal, acudieron a pedir ayuda", señaló.

Incluso fueron ellos quienes iniciaron el proceso de Solicitud de Protección para que el Estado pudiera intervenir formalmente.

Mientras la investigación judicial ya concluyó que no hubo delito, el caso volvió a dejar al descubierto una realidad silenciosa que afecta a gran cantidad de adultos mayores sanjuaninos que mueren en soledad.