"Es el momento más triste de mi vida": Francisco Zito y las razones de cerrar su atelier en San Juan

Tras 30 años vistiendo los momentos más felices de San Juan, el diseñador anunció el fin de una era. Los motivos económicos, el cambio en la industria y su futuro laboral fuera del país.

Viernes, 12 de junio de 2026 a las 09:38
Francisco Zito, diseñador de moda sanjuanino.

“Es uno de los momentos, si no es el momento más triste de mi vida. Pero bueno, mi atelier fue un lugar de tránsito en búsqueda de momentos felices, y es con eso con lo que me quedo. He atravesado durante 30 años la vida de cuántas mujeres en momentos de felicidad: novias, 15 años, bautismos... todo solo con el arte de estos objetos textiles que contaban una historia”. Con estas palabras, Francisco Zito sintetizó la carga emocional que implica el cierre de su emblemático taller en San Juan.

Zito no es solo un modisto; es un ícono de la alta costura y un referente de elegancia en la provincia que ha marcado tendencia durante casi tres décadas. Reconocido por su capacidad para transformar sedas traídas de París en piezas únicas, su carrera también estuvo siempre ligada al compromiso social, dando capacitaciones en el Servicio Penitenciario y apostando, en los últimos años, por el diseño sustentable.

Sin embargo, este ciclo llega a su fin impulsado por una combinación de factores económicos y cambios profundos en el negocio de la moda. El diseñador explicó en diálogo con Pelado Stream que la situación del país fue determinante. "La Argentina me llevó puesto”, dijo. Por eso, aseguró que la estructura de su empresa se volvió inviable en el contexto actual.

Uno de los argumentos centrales para esta decisión es la drástica disminución del mercado de lujo artesanal. Zito sostuvo que “la demanda cayó muchísimo y la verdad es que no se puede sostener una estructura semejante con un vestido al mes”, remarcando que, aunque su trabajo siempre fue valorado y cotizado como uno de los más caros por su nivel de detalle, el volumen de pedidos ya no permite cubrir los costos operativos.

A la caída de la demanda se suma el peso de las obligaciones fiscales y laborales acumuladas. El diseñador decidió liquidar todo el mobiliario, telas y obras terminadas de su atelier para sanear sus cuentas, confesando que “quiero dejar todo en claro y en blanco, hacer el reconocimiento de los años trabajados de mi personal y pagar deudas de municipalidad y rentas que se me acumularon por años; la gente creerá que no es posible, pero sí lo es”.

A la par, Zito identificó un cambio de paradigma en la industria que lo aleja de su forma tradicional de crear. Analizó que “la industria de la moda cambió tanto que hoy parece que todo pasa por un 'me gusta' y cuánto recaudás”, una realidad que lo empuja a buscar nuevos horizontes donde su talento se aplique de forma distinta.

Este triste cierre responde también a una necesidad personal de renovación y estabilidad económica ante una oferta laboral que trasciende las fronteras del país. El diseñador adelantó que pasará a ser empleado bajo una modalidad de teletrabajo para una firma del exterior. Aseguró que “soy un tipo sano y quiero emprender nuevos desafíos; voy a diseñar prototipos con una concepción oriental y trabajar por un sueldo que es muy importante para los números que se manejan hoy”.