En San Juan hay fe en que se consolide la nieve del "tren de tormentas" en la montaña: por qué es importante

Más allá del paisaje blanco, el glaciólogo Silvio Pastore destacó que se están dando condiciones de frío extremo para que la nieve no se evapore y llegue a los diques en primavera. No obstante, hay cautela.

Viernes, 24 de julio de 2026 a las 10:50
Barreal, con nieve que ilusiona en Calingasta y en todo San Juan.

Los sanjuaninos asisten hoy a un espectáculo visual poco frecuente en los últimos años con una cordillera completamente teñida de blanco que regala un paisaje alucinante. Aunque estas condiciones climáticas generan complicaciones en la vida cotidiana de los departamentos cordilleranos, como el frío intenso o las dificultades en la infraestructura, la nieve representa la mayor esperanza para una provincia desértica que arrastra una larga sequía como es San Juan. El entusiasmo actual  se apoya no solo en la cantidad de precipitación acumulada, sino en un fenómeno técnico clave que garantiza el agua para el próximo verano: la consolidación de la nieve, que no todos saben de qué se trata y cuál es su importancia.

El geólogo e investigador de la Universidad Nacional de San Juan, Silvio Pastore, explicó que el escenario actual es extraordinario porque se están dando las condiciones ambientales necesarias para que la nieve no se pierda. El experto recordó, en diálogo con Radio Estación Claridad, que no basta con que nieve, sino que ese recurso debe transformarse para perdurar. Al respecto, Pastore señaló: "Lo que la nieve para que se conserve para la primavera y el verano tiene que hacer es que se compacte primero. Entonces, las distintas nevadas van compactando y después tiene que haber una recristalización, o sea, tiene que haber frío para que esos cristales de nieve empiecen a recristalizar y eso transforma la nieve en un término que usamos que es 'firn', es como un hielo frágil. Uno lo pisa y lo puede romper, pero ya se da cuenta que no se entierra como en la nieve fresca, es más resistente. Eso lleva todo un proceso, unos cuantos meses inclusive para que eso se produzca".

Este proceso de consolidación es vital porque permite formar una capa estable y profunda que resiste la evaporación solar directa. En la alta montaña sanjuanina, por encima de los 3.900 metros, el frío constante mantiene las temperaturas máximas por debajo de los -5 °C, lo que impide la sublimación, que es cuando la nieve se convierte en vapor sin pasar por el estado líquido. Al consolidarse, la nieve se asegura como una reserva hídrica duradera que alimentará el caudal del río San Juan y permitirá recuperar los niveles de los diques Caracoles, Punta Negra y Ullum durante el deshielo de primavera.

El escenario que describe Pastore es inusual y lo compara con registros de hace décadas. El investigador explicó que lo que sucede ahora es un "tren de tormentas", un concepto meteorológico que define como "un evento detrás de otro; viene un evento y precipita, pero al poco tiempo viene otra nevada que precipita otra cantidad igual". Esta dinámica es fundamental para la acumulación porque "la última nevada protege a las anteriores y eso es muy positivo" ya que funciona como un aislante térmico. Además, destacó que hubo un evento "super extraordinario" donde un "río atmosférico alimentaba las nubes y se produjeron nevadas extraordinarias".

En cuanto a la magnitud de lo que se está viviendo, el especialista afirma que hace años no se veía algo similar y que "probablemente sea algo parecido a lo del año 1997, o sea, casi 30 años" atrás. Si bien el ciclo hidrológico se vive con fe, Pastore adviertió que el fenómeno también conlleva riesgos que la provincia debe empezar a diseñar y monitorear, ya que el exceso de nieve puede derivar en flujos de agua repentinos, deslizamientos o avalanchas que afecten la infraestructura y las operaciones mineras o los pasos fronterizos. Por el momento, los datos son positivos y permiten soñar con un próximo ciclo hídrico más aliviado para la producción agrícola y el consumo de la población.