El drone de Tiempo de San Juan sobrevoló las ruinas de la antigua Iglesia de Trinidad, ubicadas sobre calle Pedro de Valdivia casi General Acha, y registró desde el aire un paisaje que mezcla historia, abandono y resistencia. A pesar del paso del tiempo y del deterioro visible, la estructura aún se mantiene en pie, como si el lugar hubiera quedado detenido en otra época.
Desde arriba, así están las ruinas de la Iglesia de Trinidad: mirá el video
El histórico predio ubicado en Capital vuelve a estar en foco por su deterioro y por una campaña ciudadana que ya reunió miles de firmas para su preservación. Fotos y video: Gabriel Iturrieta.
Desde arriba, la escena resulta impactante: muros desnudos, sectores derruidos y espacios abiertos que alguna vez albergaron celebraciones religiosas y actividades sociales. Las imágenes permiten dimensionar la magnitud del complejo, que en su momento ocupó toda una manzana y fue mucho más que un templo.
Detrás de ese presente silencioso, el sitio guarda una historia profunda ligada al crecimiento de San Juan. El origen del conjunto se remonta a la donación realizada por el deán Abel Balmaceda, quien cedió el terreno donde se levantaron la iglesia parroquial, un asilo de mendigos y ancianos, el colegio, la casa parroquial y espacios vinculados a la asistencia social. Allí también funcionaron el Oratorio de la Misericordia y el Convento de las Hermanas Vicentinas, consolidando un polo clave de contención comunitaria.
La Iglesia de Trinidad logró resistir el devastador terremoto de 1944, convirtiéndose en uno de los pocos testimonios en pie de la arquitectura previa a esa tragedia que marcó a la provincia. Durante décadas, siguió siendo un punto central de la vida religiosa y social, como casamientos, bautismos y comuniones forman parte de la memoria de generaciones de sanjuaninos.
Sin embargo, el sismo de 1977 cambió su destino. La estructura quedó seriamente dañada y comenzó un proceso de deterioro que, con el paso de los años, se profundizó por la falta de intervenciones sostenidas. Desde entonces, el predio quedó expuesto al abandono y a un debate constante sobre qué hacer con uno de los sitios patrimoniales más sensibles de la provincia.
En ese contexto, en las últimas semanas cobró fuerza una campaña ciudadana que busca preservar el lugar. A través de una plataforma de peticiones online, más de 2.000 personas ya firmaron un pedido formal para que el conjunto sea declarado patrimonio cultural. La iniciativa apunta a proteger no solo las ruinas de la iglesia, sino todo el complejo histórico que las rodea.
Pero el planteo va más allá de una declaración simbólica. Los impulsores proponen transformar el espacio en museos y ámbitos educativos, con el objetivo de que las nuevas generaciones puedan conocer la historia local. También se barajan usos comunitarios amplios: desde espacios para estudiantes universitarios hasta centros de asistencia para personas en situación de vulnerabilidad.
El debate, sin embargo, no está exento de tensiones. Mientras desde el área de Patrimonio se sugirió trasladar piezas como el retablo de mármol y algunas imágenes religiosas para su resguardo, organizaciones como la Asociación Civil para la Conservación y Defensa del Patrimonio Sanjuanino (ACCODEPAS) rechazan esa posibilidad. Sostienen que mover esos elementos implicaría despojar al sitio de su identidad y apuestan a una recuperación integral, incluso con el uso de tecnología 3D para recrear su antiguo esplendor.
Además, el hecho de que el terreno sea de propiedad privada suma complejidad a cualquier proyecto de intervención. Aun así, quienes impulsan la preservación advierten que San Juan atraviesa una emergencia patrimonial y que, con decisión política y recursos, es posible evitar la pérdida definitiva de estos muros cargados de historia.