Este 23 de julio se cumplen 14 años del fallecimiento de Antonio "Payo" Matesevach, uno de los nombres más emblemáticos que dio el ciclismo sanjuanino. Nacido en Chimbas el 23 de agosto de 1944, construyó una carrera repleta de éxitos, pero fue su extraordinaria capacidad para sobreponerse a la adversidad lo que terminó por convertirlo en una figura inolvidable del deporte argentino.
Dueño de un estilo ofensivo, una potencia física poco común y una característica cabellera rubia, el "Payo" se ganó el cariño de los fanáticos desde muy joven. Sin embargo, el episodio que marcó para siempre su historia ocurrió en 1967, cuando entrenaba en Canadá para disputar los Juegos Panamericanos de Winnipeg.
En medio de la preparación fue atropellado por un automóvil y sufrió lesiones gravísimas. Debió atravesar 13 operaciones, permaneció cinco años alejado de las competencias y quedó con una pierna cerca de cuatro centímetros más corta que la otra. Para la mayoría de los médicos, volver a competir era prácticamente imposible.
Pero Matesevach decidió no resignarse. El 6 de febrero de 1972 reapareció en la tradicional prueba Mendoza-San Juan utilizando un calzado especialmente adaptado para compensar la diferencia en sus piernas. Terminó en el duodécimo puesto, aunque el resultado pasó a un segundo plano: el público lo recibió con una ovación y lo llevó en andas, en reconocimiento a una recuperación que parecía impensada.
Aquella gesta trascendió las fronteras de San Juan. La revista El Gráfico lo bautizó como "El hombre que volvió de la muerte", un apodo que sintetizó para siempre la dimensión de su hazaña.
Tras ese regreso, el "Payo" volvió a integrar la selección argentina, obtuvo importantes victorias en competencias internacionales, conquistó en tres oportunidades la Doble Calingasta y fue cuatro veces subcampeón argentino. Además, dejó una huella en Mendoza, donde defendió los colores de los equipos IMPSA y Chila Hermanos.
Matesevach falleció el 23 de julio de 2012, a los 67 años, en Buenos Aires. Sus restos fueron despedidos en el Velódromo Vicente Alejo Chancay, donde familiares, amigos y decenas de ciclistas le rindieron homenaje recorriendo la pista sobre sus bicicletas.
Catorce años después de su partida, la figura del "Payo" continúa ocupando un lugar de privilegio en la memoria del deporte sanjuanino. Más allá de sus títulos, su legado quedó asociado a una historia de esfuerzo, perseverancia y superación que aún hoy inspira a generaciones de ciclistas.