En el corazón de una provincia donde el sol y la aridez definen el paisaje, la gestión del verde urbano y rural deja de ser una cuestión estética para convertirse en una necesidad. El Gobierno de San Juan, a través de la Secretaría de Estado de Ambiente y Desarrollo Sustentable, acaba de lanzar una Licitación Pública para la adquisición de 8.500 árboles para transformar la fisonomía local. En un territorio como el sanjuanino, con características de desierto, el arbolado es fundamental para regular la temperatura, proteger el suelo y garantizar la calidad de vida de sus habitantes.
Este proyecto cuenta con un presupuesto oficial que asciende a la suma de $59.350.000,00. El objetivo principal es la provisión de ejemplares que serán distribuidos estratégicamente entre los 19 municipios de la provincia y diversas instituciones, bajo la modalidad de Orden de Compra Abierta. Los interesados podrán presentar sus ofertas hasta el día 20 de julio, momento en que se realizará el acto de apertura en la Sala de Licitaciones del Ministerio de Hacienda.
Un bosque a medida: especies y estándares de calidad para el desierto
La selección de las especies para esta compra refleja una búsqueda de equilibrio entre lo ornamental y lo adaptativo, priorizando plantas que resistan las condiciones locales. El pliego técnico detalla la compra de una gran variedad de ejemplares, entre los que se destacan 2.000 fresnos americanos y 1.700 acacias visco, seguidos por importantes cantidades de aguaribay, algarrobo chileno y cina cina, con un millar de ejemplares para cada una de estas últimas especies. La lista se completa con variedades que aportarán color y diversidad biológica como el jacarandá, el lapacho rosado, la mora variedad tartárica, el espinillo y la arabia.
Para asegurar la supervivencia de estos ejemplares en el exigente clima sanjuanino, se han establecido condiciones sanitarias y físicas rigurosas que los proveedores deben cumplir sin excepción. Los árboles deben poseer una altura mínima de 1,60 metros y presentar una correcta poda de formación que garantice su futuro crecimiento. Además de encontrarse en un estado sanitario óptimo, libres de plagas, daños mecánicos o enfermedades visibles, cada ejemplar debe ser entregado en un envase plástico de tipo maceta soplada con una capacidad de entre ocho y diez litros.
El valor de lo autóctono y la recuperación del patrimonio forestal
El plan de forestación no solo busca poblar las calles, sino que se alinea con una visión integral de protección de los bosques nativos y el patrimonio natural de San Juan. La inclusión de especies como el algarrobo y el espinillo en la licitación refuerza la identidad biológica de la región, emulando la riqueza que se encuentra en áreas protegidas como La Ciénaga, donde los bosques de chañares, retamos y diversas variedades de jarilla constituyen un ecosistema inestimable.
Al fomentar la plantación de géneros autóctonos, se potencia la resiliencia del paisaje frente al cambio climático y se protege la biodiversidad local, que incluye desde hierbas aromáticas medicinales hasta una vasta variedad de aves que dependen de estos árboles para su subsistencia. Esta inversión de casi 60 millones de pesos representa un paso decisivo para asegurar que el conocimiento científico y la gestión ambiental se traduzcan en recursos para la comunidad, transformando el desierto en un espacio más habitable y sostenible.