"Nosotros estamos preocupados fundamentalmente por la modificación del artículo 1 y 9 de la ley 17.565, que es la ley de farmacia, porque apunta a la desregulación, a la venta de medicamentos mal llamados de venta libre, que no son sustancias inocuas, fuera de la farmacia, con el riesgo sanitario para la salud pública que eso conlleva, la falta de control de la venta, la automedicación, el acceso irrestricto, el sobreconsumo y la posible adulteración de medicamentos". Con estas palabras, Esteban Maldonado, presidente del Colegio de Farmacéuticos de San Juan, sintetizó la alarma que genera el anteproyecto de desregulación económica que se gesta a nivel nacional. El dirigente remarcó que, frente a este intento de apertura, San Juan cuenta con un escudo legal propio, ya que la provincia tiene el poder de policía de control sanitario y no es un poder nacional, lo que otorga a la jurisdicción una autonomía clave en este sentido. Actualmente, en San Juan rige un decreto reglamentario que establece que la venta al público de drogas y especialidades medicinales solo puede hacerse en farmacias, considerando cualquier otra modalidad como un ejercicio ilegal de la profesión.
A nivel nacional, el proyecto impulsado por el Gobierno busca una reforma integral de la Ley 17.565, vigente desde 1967, para flexibilizar la comercialización de medicamentos. Esta iniciativa permitiría que los productos de venta libre se exhiban y vendan en comercios no especializados, como kioscos o supermercados, y habilitaría la venta online con entrega a domicilio para todo tipo de fármacos. Además, propone digitalizar recetas y registros, y permitir que las farmacias operen bajo cualquier figura jurídica, eliminando restricciones de horarios y simplificando trámites administrativos. Aunque el proyecto mantiene que los medicamentos con receta solo se despachen en farmacias, abre la puerta a que las droguerías también vendan directamente al público si se constituyen como tales.
Maldonado sostiene que estas modificaciones atacan directamente a la esencia de la profesión sanitaria. Respecto a la modificación de la Ley de Farmacias y la venta en comercios no especializados señaló, este lunes en diálogo con radio Estación Claridad, que les preocupa que se apunte a la desregulación de sustancias que, aunque se llamen de venta libre, pueden ser peligrosas fuera del ámbito profesional. Sobre los riesgos sanitarios y la visión del sector, afirmó que el proyecto toma al medicamento como un bien de uso comercial más que un bien de uso social. En cuanto a las condiciones de conservación y trazabilidad, fue tajante al decir que fuera de la farmacia es un descontrol porque no se sabe quién controlaría la temperatura o si el producto es original o adulterado.
La figura del profesional responsable también entraría en crisis con la nueva normativa. Maldonado cuestionó los cambios en la responsabilidad del Director Técnico, indicando que la nueva ley dice que un farmacéutico puede ser director de más de una farmacia, algo que calificó como imposible de cumplir porque se mantiene la misma responsabilidad sin poder estar presente físicamente. Sobre la venta online y las plataformas digitales, advirtió que la plataforma puede pasar por encima de la reglamentación de la provincia y facilitar que se venda un medicamento desde Buenos Aires a San Juan sin controles claros. Finalmente, respecto al concepto de "medicamento de venta libre", aclaró que que sea de venta libre no significa que sea una sustancia inocua, ya que errores en la dosificación pueden provocar daños graves.
Entre el rol sanitario y la necesidad de vender café y yerba para sobrevivir
La crisis económica también golpea las puertas de las farmacias locales, forzándolas a diversificar sus productos para mantenerse en pie. Maldonado explicó que la venta de medicamentos por obra social deja muy poco margen de ganancia y se financia a plazos que van de los 60 a los 90 días. En este contexto, la comercialización de artículos de perfumería, limpieza o incluso alimentos funciona como un salvavidas financiero.
Según el dirigente, esa otra venta es la que les permite cubrir el poco margen que deja la gran cantidad de venta de medicamentos por obra social, especialmente en un momento donde el poder adquisitivo de la gente ha caído notablemente. Esta realidad muestra la paradoja de un sistema donde el farmacéutico debe gestionar un comercio multi-rubro para poder seguir cumpliendo su función esencial como agente de salud pública