Como fruto de negociaciones reservadas con la CGT, el Gobierno modificó este lunes por decreto lo establecido en la reglamentación de la Ley 27.802 de Modernización Laboral, que había perjudicado el financiamiento de los sindicatos al determinar que la base de cálculo de las cuotas solidarias y otros aportes pactados en los convenios colectivos de trabajo estaría constituida por el salario básico convencional, una fórmula que reducía potencialmente el volumen económico de esos montos pactados entre empresarios y dirigentes gremiales.
Ahora, el flamante decreto 612/2026, firmado por Javier Milei y los ministros Diego Santilli y Sandra Pettovello, flexibiliza parcialmente el efecto del límite del 2% a esos ítems porque aumenta la base salarial sobre la que se aplica: agrega que para el cálculo deben sumarse las sumas remunerativas normales y habituales de frecuencia de pago mensual de origen convencional y establece que “no integrarán la base de cálculo los conceptos que no constituyan retribuciones normales, habituales y de percepción mensual correspondientes a la categoría convencional del trabajador, tales como premios, bonos, participación en las ganancias, horas extras, sueldo anual complementario, plus vacacional, sumas no remunerativas y todo otro concepto, cualquiera fuere su naturaleza jurídica, origen o denominación, que no se abone en forma normal, habitual y mensual”.
Esa mención al salario básico como base de cálculo que figura en el decreto 407 fue en contra de lo que había sido acordado previamente entre el ala política del Gobierno y la CGT cuando se sancionó la reforma laboral, donde el artículo 133, que modificó el artículo 9 de la Ley 14.250, sólo hablaba de que las contribuciones y los aportes vía convenio colectivo “no podrán superar el 2% de las remuneraciones de los trabajadores”, sin especificar que iba a afectar al salario básico.
Luego de ese sugestivo cambio en el decreto reglamentario que sorprendió a la CGT, y que fue atribuido al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sindicalistas del sector dialoguista intensificaron sus charlas con el asesor presidencial Santiago Caputo y Martín y Eduardo “Lule” Menem para tratar de moderar ese punto mediante una resolución o dictamen administrativo de la Secretaría de Trabajo que dejara en claro que se apuntaba a las remuneraciones normales y habituales, diluyendo el concepto de salario básico convencional que afectaba la caja sindical.
Las tratativas reservadas cobraron nuevo impulso cuando Diego Santilli fue designado jefe de Gabinete: junto con los Menem, fue quien convenció a Karina Milei de dictar alguna medida, que finalmente fue un decreto, para conformar a la CGT y pacificar el frente sindical.
En el flamante decreto 612, al mismo tiempo, ahora se excluyen del tope del 2% los aportes y contribuciones de los empleadores dentro de los convenios colectivos de trabajo destinados a fines sociales, asistenciales, previsionales o culturales, mientras establece que deben administrarse y documentarse separadamente de los demás fondos sindicales.
Esta es otra modificación de gran importancia para el financiamiento de los sindicatos porque permitirá que ciertos aportes patronales pactados en los convenios colectivos queden afuera del cómputo del tope global.
El nuevo decreto del Gobierno es interpretado por la CGT como una derrota política para Sturzenegger, el cruzado libertario contra las cuotas solidarias, que ahora está promoviendo los convenios por empresa y los sindicatos de empresa para debilitar al gremialismo, como anticipó Infobae. Y no es casual que se produzca en una etapa en la que la administración libertaria, con Santilli como escudero, se propone una mayor predisposición al diálogo y a la negociación para asegurarse la reelección de Milei en los comicios nacionales de 2027.
Fuente: Infobae