La inversión bruta interna volvió a encender las alarmas en la economía argentina. Medida en volumen físico, se desplomó 11,4% interanual en abril de 2026. La crisis de la industria manufacturera y los altos costos en dólares para construir aparecen como factores clave a la hora de explicar estos números negativos, de acuerdo con el último informe del Centro de Estudios Económicos de la consultora Orlando J. Ferreres & Asociados.
La inversión bruta interna se desplomó 11,4% en abril
El dato de un Centro de Estudios Económicos privado confirma la debilidad del proceso inversor y suma incertidumbre sobre la posibilidad de una recuperación económica sostenida en el corto plazo.
El dato del Centro Económico privado confirma la debilidad del proceso inversor y suma incertidumbre sobre la posibilidad de una recuperación sostenida en el corto plazo, de manera contraria a lo que vienen anunciando desde el Gobierno.
En términos monetarios, el trabajo estima que en el cuarto mes del año se invirtieron alrededor de US$ 7.278 millones, cifra que equivale al 16,8% del Producto Bruto Interno (PBI) en su versión desestacionalizada. Se trata de un nivel bajo para una economía que necesita recomponer capital físico, modernizar su entramado productivo y mejorar la productividad para generar crecimiento y empleo de calidad.
En términos desestacionalizados, el IBIM (Inversión Bruta Interna Mensual) cayó a su nivel más bajo desde agosto de 2024. El informe detalla que el segmento de maquinaria y equipo fue el que más sintió el impacto, con una retracción del 11,5% interanual. Dentro de ese rubro, la compra de equipos de origen nacional se redujo 12,6%, mientras que la adquisición de bienes importados cayó 10,7%.
Este comportamiento se vincula con la baja performance de la industria manufacturera, que opera con una utilización de la capacidad instalada en niveles históricamente reducidos. Así, la construcción, otro termómetro clave de la inversión, volvió a terreno negativo en abril con una caída del 11,2% anual, luego de haber mostrado un leve rebote en marzo.
De este modo, se diluye la expectativa de que el sector pudiera encabezar una recuperación temprana, al menos en el segmento privado. Según el relevamiento, en el primer cuatrimestre del año la inversión acumulada en maquinaria y equipo muestra una baja del 12,3%, mientras que la construcción retrocede 2,3%.
Niveles por debajo del 2025
Los especialistas de la consultora señalan que la inversión se mantiene por debajo de los niveles observados en 2025 y que, por ahora, no se perciben señales claras de un cambio de tendencia. Entre las causas, destacan la debilidad de la actividad industrial, las dificultades de financiamiento, la incertidumbre macroeconómica y la falta de previsibilidad a la hora de proyectar costos y rentabilidad de nuevos proyectos.
En el caso particular de la construcción, el informe apunta al efecto del denominado atraso cambiario. Mientras los insumos y los salarios del sector se ajustan en línea con la inflación, el tipo de cambio oficial permanece relativamente estable. Este descalce eleva los costos medidos en dólares y desalienta la toma de nuevas obras, sobre todo en proyectos de mediano y largo plazo.
“La inversión sigue mostrando un nivel inferior al que tenía durante 2025, y no se aprecian aún indicios que puedan anticipar una recuperación”, advierte el documento elaborado por Orlando J. Ferreres & Asociados.
Con mirada hacia el futuro los analistas no prevén cambios bruscos en el corto plazo, aunque identifican posibles motores sectoriales. Proyectos vinculados a energía, minería y agro podrían aportar algo de dinamismo a la inversión, especialmente si se consolidan reglas de juego más estables y se facilita el acceso al financiamiento.
Sin embargo, el panorama general continúa siendo desafiante y obliga a seguir de cerca la evolución de la actividad económica y las políticas de la administración de Javier Milei, que se deben adaptar para estimular la formación de capital en el país, que hasta el momento parece estar paralizado, o con resultados negativos.