La cohesión de La Libertad Avanza (LLA) en el Senado atraviesa uno de sus momentos más críticos. Lo que comenzó como una disidencia personal de la jefa de bloque, Patricia Bullrich, quien puso su renuncia a disposición —aunque no fue aceptada por el presidente Javier Milei— tras manifestar su postura contraria al retiro del pliego de la candidata a jueza Verónica Michelli, ha desencadenado un efecto dominó entre otros legisladores.
Francisco Paoltroni: "Hay límites que uno no está dispuesto a cruzar"
El senador formoseño Francisco Paoltroni se sumó abiertamente al rechazo de la orden bajada desde la Casa Rosada. Si bien aclaró que acompaña la gestión económica, subrayó que existen cuestiones de "índole institucional o de la moral como política de Estado" que marcan su límite.
Paoltroni calificó la maniobra de retirar el pliego como una "impericia" y una "desprolijidad muy grande" que desgasta tanto al Senado como al Ejecutivo y a la Justicia. Según el legislador, Michelli ocupaba el puesto 18 en orden de mérito, y cuestionó que el retiro pueda estar vinculado a un supuesto vínculo con un periodista. "Si firmaste el dictamen y ahora te piden que votes el retiro, te convertís en un monigote y no somos eso", sentenció con dureza.
Flavia Royón y el reclamo de institucionalidad
A la resistencia se plegó también la senadora Flavia Royón, del monobloque Primero los Salteños y aliada habitual del oficialismo. Royón fue enfática al señalar que el tema ya había pasado por la Comisión de Acuerdos y contaba con dictamen firmado.
Para la senadora salteña, la falta de motivos explícitos por parte del Gobierno para este retroceso es una señal preocupante. "La justicia no puede ser un botín político, que ponen y sacan sin explicitar ningún motivo", advirtió, confirmando que, ante la ausencia de razones válidas, no apoyará el retiro del pliego en el recinto.
Un escenario de creciente disidencia
Este frente de resistencia no es un hecho aislado para Paoltroni, quien recordó otras diferencias previas con el Ejecutivo, como su rechazo a la candidatura del juez Ariel Lijo, la demora en las declaraciones juradas del vocero Manuel Adorni o la posible intervención en Formosa.
La postura de estos legisladores, sumada a la "cuestión de conciencia" esgrimida por Bullrich, pone al Gobierno en una situación de debilidad legislativa inesperada, donde sus propios cuadros y aliados estratégicos exigen mayor transparencia y respeto por los procesos institucionales antes de acatar directivas de la Casa Rosada.