“Los jurados no sabían nada del caso”. Esa fue una de las claves que convirtió al simulacro de juicio por jurados realizado esta semana en San Juan en una experiencia lo más cercana posible a la realidad. Aunque se trató de un caso ficticio y, por cuestiones de tiempo, no se recrearon todas las etapas procesales, quienes participaron aseguran que el ejercicio permitió mostrar cómo funcionaría un sistema que ya existe en varias provincias argentinas y que en San Juan todavía espera su puesta en marcha.
La actividad reunió a estudiantes de distintas carreras y universidades, que asumieron roles propios de un juicio oral: fiscales, defensores, jueces técnicos, peritos y jurados populares. El caso terminó con un veredicto de homicidio simple, decisión que fue tomada exclusivamente por los integrantes del jurado tras la deliberación final.
Para Lourdes Augusto, estudiante avanzada de Abogacía de la Universidad Nacional de San Juan y una de las juezas técnicas del simulacro, el principal valor estuvo en experimentar desde cerca una dinámica que hasta ahora solo conocía en teoría.
Según explicó, los jueces tampoco tenían conocimiento previo del caso y debieron esperar hasta el momento de la deliberación para conocer la decisión del jurado. “Fue muy interesante porque el rol del juez técnico no es decidir la culpabilidad, sino garantizar que todo el proceso se desarrolle correctamente y orientar a los jurados durante el debate”, señaló.
Uno de los aspectos más destacados fue precisamente la composición del jurado. Los participantes fueron trabajadores no docentes de distintas universidades y llegaron sin información previa sobre la causa, una condición indispensable para replicar las condiciones de un juicio real.
La preparación demandó varios meses de trabajo conjunto entre la Universidad Nacional de San Juan, la Universidad Católica de Cuyo y la Universidad de Congreso. Hubo reuniones, análisis del expediente ficticio y ensayos para cada una de las partes involucradas.
La experiencia también impactó a quienes provenían de disciplinas completamente ajenas al derecho. Sol Adaro, estudiante de Medicina, participó como colaboradora en el proceso y aseguró que observar el trabajo desde adentro cambió por completo su percepción sobre este tipo de juicios.
“Uno está acostumbrado a ver estas cosas por televisión, pero cuando presencia todo el trabajo previo entiende la responsabilidad que implica”, contó. Según relató, los estudiantes de Derecho analizaron el caso durante meses, organizaron reuniones semanales y dedicaron gran parte de su tiempo libre a preparar cada detalle del debate.
Para Adaro, el simulacro permitió comprender la dimensión del esfuerzo que requiere un juicio por jurados y la importancia que podría tener este mecanismo si finalmente comienza a funcionar en la provincia.
La fiscal coordinadora de la actividad, Ana Lía Larrea, fue más allá y consideró que el ejercicio puede interpretarse como un antecedente concreto hacia una futura implementación. “Ya hay muchas provincias que tienen el juicio por jurados en funcionamiento y nosotros lo tenemos regulado, pero todavía no está operativo. Creo que esto nos acerca un poco más”, expresó.
Esa sensación fue compartida por gran parte de los participantes. Más allá del resultado del caso ficticio, el simulacro dejó al descubierto que existe interés académico, formación técnica y disposición institucional para avanzar en un modelo que busca incorporar a los ciudadanos comunes en la administración de justicia.
Por ahora, el juicio por jurados sigue siendo una deuda pendiente en San Juan. Sin embargo, la experiencia desarrollada esta semana permitió ensayar, por algunas horas, cómo sería una Justicia donde la decisión final ya no recaiga exclusivamente en un juez, sino también en la mirada de la sociedad.