Quedó libre un hombre condenado por matar al volante a dos personas en 9 de Julio

Se trata de Marcos Pereyra, condenado a 4 años de prisión el pasado 8 de junio. Un juez de Impugnación tomó esta decisión ya que el fallo todavía no está firme.

Jueves, 02 de julio de 2026 a las 08:06

En un giro que generó inmediata repercusión, la justicia penal dispuso la liberación de Marcos Gabriel Pereyra, el automovilista que a principios de este mes había recibido una pena de cuatro años de prisión efectiva por provocar la muerte de dos personas en un violento siniestro vial en 9 de Julio.

La resolución fue dictada por el juez del Tribunal de Impugnación (TI), Juan Carlos Caballero Vidal, quien hizo lugar al planteo de la defensa y revocó la prisión preventiva que pesaba sobre el condenado. El argumento central del magistrado radica en que la sentencia dictada el pasado 8 de junio aún no se encuentra firme, por lo que Pereyra transitará el proceso de revisión en libertad.

La medida cautelar de prisión preventiva que lo mantenía alojado en el Servicio Penitenciario Provincial había sido cuestionada penalmente por su abogado defensor, Marcelo Fernández (quien en el debate ejerció el rol junto a Nadia Derka). Tras analizar la impugnación, el TI concluyó que, al existir todavía plazos y recursos legales pendientes, no correspondía mantener al imputado tras las rejas.

En esta instancia técnica ante el Tribunal de Impugnación, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Fabrizio Medici. Caballero Vidal, a su criterio, la falta de firmeza de la condena fue suficiente para abrir las puertas del penal.

El hecho que originó la causa ocurrió el 19 de enero de 2025. Según la investigación penal impulsada originalmente por la fiscalía -con el fiscal Iván Grassi (en reemplazo de Sebastián Gómez) y la ayudante fiscal Agostina Pérez-, Pereyra manejaba con cocaína en su organismo, tal como lo confirmaron los análisis toxicológicos.

Su nivel de intoxicación provocó el fatal desenlace en 9 de Julio, donde perdieron la vida Juan Torres, quien circulaba en otro vehículo, y Mirko Aballay, un joven que viajaba en el asiento de acompañante del propio Pereyra.

Durante el juicio oral que presidió el juez Sergio López Martí, la acusación remarcó con dureza que no se trató de un accidente común, sino de una conducta marcada por un "desprecio total por las normas de seguridad vial", catalogando la tragedia como un hecho completamente previsible.

Por este motivo, Pereyra fue condenado bajo una de las calificaciones más severas del Código Penal para estos casos: homicidio culposo por conducción imprudente de un vehículo con motor triplemente agravado. Los tres agravantes que pesaron sobre él fueron:

  • Conducción bajo los efectos de estupefacientes.
  • El número de víctimas fatales (dos).
  • Culpa temeraria.

Pese a la gravedad de la calificación y al fallo unánime de primera instancia, la decisión del Tribunal de Impugnación devuelve temporalmente la libertad a Pereyra, reabriendo la incertidumbre para las familias de las víctimas, que esperaron más de un año para ver una respuesta judicial.