Los investigadores del fabuloso robo de $157.000.000 en el barrio privado de Santa Lucía están detrás de las pistas de un auto y de una banda que utilizó un inhibidor de alarmas. Por el lugar, el modo en que actuaron y el día elegido, todo indica que el golpe fue bien planificado y hasta manejaban información clasificada sobre la familia.
Nada fue dejado al azar en el robo perpetrado el jueves 9 de julio, en horas de la noche. Ese día era feriado y a las 21 había escaso movimiento dentro del barrio privado San Eduardo, situado sobre la calle Pellegrini, cerca de Santa María de Oro. Los investigadores de la UFI Delitos contra la Propiedad están convencidos de que no fue un hecho al azar y de que apuntaron a la casa de la familia Lenzano porque sabían que la familia estaba fuera de la provincia. El propietario de la vivienda es un contador y trabajaría para una compañía minera, explicaron.
Otro dato que surge es que estuvieron haciendo vigilancia de los movimientos y utilizaron un inhibidor de alarmas para desactivar la bocina. Fuentes del caso confirmaron que forzaron un ventanal de la casa para ingresar. Una vecina habría relatado que escuchó que se disparó la alarma, pero de inmediato dejó de sonar. Sobre esto, trascendió que los únicos que pueden activar y desactivar el sistema son los propietarios, mediante control remoto, y ese día ellos no accionaron el dispositivo.
Esa maniobra de los delincuentes habría sido posible solo mediante el empleo de un inhibidor de alarmas. De esa manera pudieron entrar a la casa y moverse sin problemas. Adentro revisaron lugares precisos y así se apoderaron de 10.000 euros, 80.000 dólares, joyas y tres relojes caros valuados en 15.000 dólares, precisaron fuentes del caso. Si todo eso se lleva a moneda nacional, el botín asciende a $157.000.000, de acuerdo con los cálculos.
El personal de la UFI Delitos contra la Propiedad analiza detenidamente las grabaciones de las cámaras de seguridad, en cuyas imágenes advirtieron la presencia de tres sujetos. No se alcanzan a divisar sus rostros, pero sí tienen un dato que podría ser clave. Las cámaras de los alrededores del barrio lograron captar un auto que supuestamente merodeaba la zona momentos antes del golpe.
Creen que ese fue el auto empleado por los ladrones, pero hay que probarlo. Lo cierto es que es una pista, la única concreta. Lo demás es materia de investigación, como quiénes sabían que los dueños de casa viajaban y que no había nadie ese día feriado. También analizan las medidas de seguridad dentro del barrio exclusivo, donde también viven personalidades públicas de la provincia.