Noemí Caballero y Jazmín Ferreyra, las hermanas embarazadas que el último domingo fueron arrestadas por acuchillarse y amenazarse entre sí, se sentaron frente al juez de Flagrancia y tras la audiencia de finalización, el magistrado no las condenó; sino que las benefició con la ‘probation’.
Las hermanas embarazadas que se acuchillaron, frente al juez
A Caballero se le imputó el delito de lesiones leves agravadas por cometerse en contexto de violencia intrafamiliar y amenazas en concurso real. Esta misma se le dio la suspensión de juicio a prueba por el término de 2 años. Deberá hacer una reparación simbólica de 1000 pesos a favor de la denunciante y no podrá acercarse a no menos de 200 metros.
Mientras que a Ferreyra solamente se le imputó por el delito de amenazas. El magistrado dispuso la suspensión de juicio a prueba por 2 años. Reparación simbólica de 1000 pesos. Tareas de 5 horas diarias una vez por semana durante 6 meses y prohibición de acercamiento.
El fiscal del caso de Flagrancia, Cristian Catalano, cuando explicó cómo fueron los hechos dijo que esto fue el último domingo a las 13:30 horas por Calle 17 entre Mendoza y Ruta 40 en el interior del Lote 22 en Pocito.
Según la denuncia, dos hermanas -ambas embarazadas- se agredieron con cuchillo y se provocaron cortes en diferentes sectores del cuerpo. Caballero (joven que fue imputada) además de las lesiones, amenazó a su hermana diciéndole:
La Policía y personal del 107 llegaron al lugar. Tras realizarle las curaciones correspondientes y verificar que sus respectivos embarazos no estaban en peligro fueron trasladadas al CAVIG y denunciaron el caso. Luego la causa pasó a Flagrancia.