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martes 9 de junio de 2026

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Investigarán al chofer de Uber que marcaba casas en Rivadavia para que sus cómplices las desvalijaran

Dos de los delincuentes que entraban a las viviendas fueron condenados este lunes en un juicio abreviado. Aceptaron penas de cumplimiento efectivo, por lo que serán alojados en el Servicio Penitenciario Provincial.

Por Redacción Tiempo de San Juan

Surgieron importantes novedades respecto a la causa del conductor de Uber que marcaba viviendas en Rivadavia para que sus cómplices ingresaran a robar. Hace unas semanas se conoció la captura de un tercer implicado en los escruches, identificado como Mario Alberto Campillay. Ahora se supo que los dos primeros detenidos en el caso, los hermanos Emanuel y Leandro Ezequiel Campillay, aceptaron ser condenados en un juicio abreviado tras un acuerdo entre el fiscal Cristian Catalano de UFI Delitos Contra la Propiedad y las defensas, el cual fue homologado por el juez Gerardo Javier Fernández Caussi.

La pena impuesta fue de un año de prisión efectiva por ser penalmente responsables de los delitos de hurto y robo simple. Cabe destacar que ambos ya se encontraban cumpliendo prisión preventiva en el penal de Chimbas.

Por otra parte, la Justicia formalizará la investigación contra el chofer de aplicaciones, de apellido De Conti, señalado como el presunto entregador. Según la hipótesis fiscal, su tarea consistía en entablar charlas casuales con los pasajeros para averiguar sus horarios, cuántas personas residían en el domicilio y otros datos logísticos que luego facilitaba a los escruchadores.

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Charla casual y "marcado": el curioso modus operandi

La investigación liderada por la Brigada de Investigaciones Oeste, desentramó el llamativo funcionamiento de la banda. El eslabón fundamental para ejecutar los golpes era De Conti, quien se desempeñaba como conductor en las plataformas Uber y DiDi a bordo de un Fiat Siena, vehículo que ya fue secuestrado por la Policía.

Lejos de limitarse a trasladar a los usuarios, el chofer aprovechaba el viaje para iniciar conversaciones aparentemente inocentes. El objetivo era estratégico: obtener información precisa sobre las rutinas de los clientes. El foco principal estaba puesto en personas que manifestaban vivir solas o que aportaban, de manera inadvertida, detalles sobre los momentos en que las propiedades quedaban vacías. Una vez que la vivienda era "marcada", reportaba los datos a la banda.

El rol de los Campillay y el error que los llevó a la condena

Con la información logística disponible, entraban en acción los hermanos Campillay. Mientras De Conti seguía circulando en el automóvil para no levantar sospechas, los delincuentes irrumpían en los domicilios señalados de Rivadavia para desvalijarlos, llevándose objetos de valor y, fundamentalmente, tarjetas de crédito.

A pesar de la sofisticación de la inteligencia previa, el talón de Aquiles de la organización fue el uso de los plásticos robados. El análisis minucioso de los movimientos bancarios y las compras realizadas con esas tarjetas permitió a los investigadores rastrear la ruta del dinero y establecer la conexión directa entre el chofer y los ahora condenados.

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