El oscuro pasado del automovilista que atropelló, mató y abandonó a una mujer en Rawson

Jorge Gauna, el conductor del Chevrolet Corsa Classic que embistió a Cintia Johana Ortega y se dio a la fuga, no solo intentó encubrir el homicidio reparando el auto alquilado. La investigación destapó un aberrante antecedente judicial: una reciente condena por abusar sexualmente de una adolescente de su entorno familiar.

Jueves, 23 de julio de 2026 a las 22:50
Jorge Gauna

Lo que comenzó en la madrugada del lunes como una tragedia vial con un conductor prófugo, ha escalado hasta convertirse en un caso que genera indignación en toda la provincia. Detrás del trágico final de Cintia Johana Ortega, de 38 años, atropellada, muerta y abandonada en el lateral de la Ruta 40 en Rawson, se esconde una trama de encubrimiento, frialdad y un pasado delictivo repudiable por parte del hombre que iba al volante: Jorge Gauna.

Gauna se entregó la noche del martes en los Tribunales, acorralado por el avance de la UFI Delitos Especiales, a cargo del fiscal Iván Grassi. Sin embargo, su caída no solo resolvió el misterio del responsable del siniestro fatal, sino que sacó a la luz pública el oscuro prontuario de un hombre que ya le debía cuentas a la Justicia por un delito atroz contra la integridad sexual de una menor.

Condenado por abusar de su hijastra

La indignación social se multiplicó cuando fuentes judiciales confirmaron el escalofriante historial de Gauna. El ahora detenido por homicidio culposo agravado ya cargaba con una condena reciente, dictada hace apenas unos meses, el 26 de febrero de 2026.

La causa, investigada exhaustivamente en la UFI ANIVI bajo la dirección del fiscal Raúl Iglesias, expuso un escenario de depravación en el seno familiar. Conforme a los elementos de convicción incorporados al legajo de investigación fiscal, quedó plenamente acreditado que Gauna abusó sexualmente de una adolescente de su ámbito familiar.

El auto Chevrolet Classic y Jorge Gauna

Los oscuros hechos ocurrieron cuando la víctima tenía apenas 15 años de edad (actualmente tiene 17). Según el expediente, el sujeto aprovechó de manera cobarde la situación de convivencia y la posición de guarda que ejercía sobre la menor para vulnerar su intimidad y realizar tocamientos en sus partes íntimas.

Por estos hechos, la Justicia sanjuanina lo halló culpable y lo condenó a 3 años de prisión de cumplimiento condicional por el delito de abuso sexual agravado por la convivencia y la guarda. Esta condena, que le permitió mantenerse en libertad condicional, es hoy el foco de la crítica pública frente a la reiteración delictiva, esta vez cobrándose la vida de una mujer inocente.

La tragedia en Rawson donde se fugó

El nuevo y trágico capítulo en el prontuario de Gauna se escribió el lunes 20 de julio, alrededor de las 5:40 de la madrugada. Cintia Johana Ortega caminaba en sentido norte-sur por el lateral este de la calle General Mosconi (lateral de la Ruta 40), entre calle Putaendo y callejón Astroja, en Rawson.

Fue en ese momento cuando un Chevrolet Corsa Classic color blanco, conducido por Gauna, la embistió violentamente desde atrás. Lejos de detener su marcha para brindar el auxilio vital que la víctima requería desesperadamente, el conductor aceleró y huyó de la escena, abandonando a Ortega a su suerte. La mujer fue trasladada posteriormente por el servicio de emergencias 107 al Hospital Rawson, pero lamentablemente ingresó sin signos vitales debido a la gravedad de las lesiones sufridas por el impacto.

La huida fue solo el primer paso en el intento de Gauna por garantizar su impunidad. La investigación judicial y policial reveló una maniobra de encubrimiento calculada con frialdad.

Cintia Johana Ortega y sus hijos.

En el lugar del impacto, los peritos encontraron una pieza fundamental: el espejo retrovisor derecho del vehículo. Consciente de que este elemento lo incriminaba de manera directa, Gauna se habría tomado todo el día lunes para reparar el automóvil a escondidas. Le colocó un espejo retrovisor nuevo y realizó otros retoques para borrar las huellas de la tragedia.

El vehículo no era de su propiedad. Los investigadores descubrieron que el Chevrolet Corsa Classic pertenecía a una vecina suya, también de Villa Hipódromo, a quien Gauna se lo alquilaba para, presuntamente, para trabajar como chofer de la aplicación Uber.

Fue la declaración espontánea de esta vecina la que terminó de hundir a Gauna. Al momento de que la policía secuestrara el vehículo en su domicilio, la propietaria afirmó desconocer por completo el accidente y aseguró que ella no le había realizado ninguna reparación al auto, confirmando que Gauna se lo había devuelto el día martes con los arreglos ya efectuados a sus espaldas.

La reacción de la aplicación de UBER y la responsabilidad civil

Tras el estallido del caso, la empresa Uber -San Juan- emitió un comunicado confirmando que Gauna poseía una cuenta registrada en la plataforma. Sin embargo, aclararon que, según sus registros, al momento del siniestro fatal no se encontraba realizando ningún viaje a través de la aplicación, desvinculando el hecho del uso de su servicio. Asimismo, informaron la suspensión preventiva de la cuenta del conductor mientras avance la investigación.

Este escenario abre también un complejo frente legal en el ámbito civil. Los abogados Claudio Vera y Agustín Idemi, señalaron que, si bien la responsabilidad penal recae exclusivamente sobre Gauna, en el plano de una demanda civil por daños y perjuicios, la propietaria del vehículo, en su calidad de titular registral, podría enfrentar una responsabilidad objetiva y solidaria, dependiendo de las circunstancias y de la cobertura del seguro al momento del accidente.