Jesica Castro (42) es de familia de remiseros: su abuelo, su padre y su hermano ejercieron la profesión y ella no dudo en hacerlo para llevarle un plato de comida a sus hijos. Lo hace desde hace once años y, si bien ya había sido víctima de un asalto, nunca le había tocado ser protagonista de un episodio como el que le tocó este martes, a plena luz del día, cuando un delincuente la asaltó violentamente para robarle la recaudación, un celular y el auto que conducía.
Un viaje de terror: el dramático relato de la remisera sanjuanina violentamente asaltada
Todo ocurrió sobre las 16 de este martes, cuando Jesica recogió un pasaje en las inmediaciones de Hipólito Irigoyen y Avenida Circunvalación, en Santa Lucía. Un hombre todo vestido de negro le hizo seña para que se parara y ella no dudó. Frenó su auto, lo recogió y le preguntó hacia dónde iba y qué camino quería hacer. "Nunca dudé de él, no parecía delincuente y, además, si voy a dudar de cada persona que alzó en la calle termino no trabajando, porque el pasaje de la calle es el que te salva", comentó Jesica a Tiempo de San Juan.
Recuerda a la perfección a su asaltante y por eso mismo tiene miedo que él también la recuerde y pueda tomar represalia. "Yo ando por todos lados y todavía no lo han encontrado, me da miedo que me pueda hacer algo", agregó.
El viaje fue uno más. No cruzaron muchas palabras, sólo un par de indicaciones para llegar al destino, donde finalmente la conductora del remis, un Fiat Siena, iba a ser asaltada. Llegaron a destino, una casa en construcción ubicada en las inmediaciones de General Acha y Pio XII, en Rawson. En ese lugar, el delincuente le preguntó cuánto le debía por el pasaje y cuando la remisera le iba a responder esa pregunta, le dio una piña y le exigió que le diera el celular.
"Me dio una piña que medio me dejó sorda y mareada. Me pedía insistentemente el celular y me decía que si no se lo daba me iba a apuñalar. Todo el tiempo me repetía eso. Yo le dije que también tenía el dinero que había recaudado, pero él sólo quería el celular", relató conmocionada Jesica.
Con el pasar de los minutos, el delincuente se fue poniendo cada vez más violento y cuando Jesica finalmente le dio el celular, bajó del auto, fue hasta el lugar del conductor y, violentamente, bajó a la remisera del auto y la arrojó contra el suelo.
"Sólo le pedía que me diera el carnet de conducir para poder seguir trabajando. Me preguntó dónde estaba e hizo como que lo iba a buscar, pero en ese momento encendió el auto y se fue. No cerró ni la puerta y escapó. Yo quedé tirada y del shock y la tierra que levantó no pude ver ni para dónde se fue. Como pude empecé a caminar, hasta que a los pocos metros me encontré con una pareja que me auxilió y de los que estoy muy agradecida"
Afortunadamente, el auto fue encontrado a los pocos minutos, no muy lejos de donde lo habían robado. Tenía el tarifador, el posnet y el estéreo. Sólo se había llevado la plata de la recaudación, que rondaba los $10.000, y un dinero extra ($5.000) que tenía para pagar la cuota de la escuela de uno de sus hijos.
"Uno en estos casos termina agradeciendo que no fue peor. Me podría haber matado por el celular y $15.000 o, lo que es peor, por nada", reflexionó la conductora.
Escuchá el relato completo de la remisera asaltada: