Tremendo: la madre de Yamila reveló cómo se enteró que su hija había sido descuartizada

En las puertas de Tribunales, Norma Allende revivió el calvario que sufrió junto a su familia tras conocer que su hija había sido asesinada de manera salvaje. Hoy pide Justicia y quiere la perpetua para el femicida.
Miércoles, 19 de junio de 2019 a las 06:07
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A un año de que los sanjuaninos se conmocionaran con el salvaje crimen de Yamila Pérez, a quien encontraron sin vida un día después en un descampado de El Mogote, en Chimbas, la madre de la joven asesinada el 16 de junio de 2018, Norma Allende, recordó los momentos de terror que debió atravesar tras enterarse que su hija y madre de cuatro nenas había muerto en manos un hombre sin escrúpulos. 

"Ella era pura vida, donde iba la conocían, todos en el barrio la querían y por eso hoy pedimos justicia para que el acusado sea condenado a perpetua", sostiene la mujer que aún está de pie a pesar del sufrimiento que tuvo a lo largo de su vida no sólo por el deceso de una sino de dos hijas, las dos brutalmente ultimadas. 

Si bien se cumple un año desde aquel día en que hallaron el cuerpo descuartizado de la muchacha de 27 años, esa madre que perdió a su hija recuerda con dolor como si hubiera sido ayer. "El viernes que la vi por última vez había ido a mi casa a buscar una calza para cambiarse de ropa y de ahí se fue para el hospital a ver a la beba", sostiene. Es que la joven había dado a luz días antes del crimen y su recién nacida quedó internada en el hospital, luego de algunas complicaciones.  

Al día siguiente, el sábado e incluso el domingo, pensaron que Yamila se encontraba con su hija en el hospital. Era común, según indica Norma, que la joven no volviera a dormir a su casa y más aún con su bebé internada, nunca sospecharon que podría haberle sucedido algo malo. 

No fue entonces hasta el lunes que vieron en las noticias que una mujer había sido encontrada muerta que no podía ser identificada. "Apenas vi la información, sentí algo en mi pecho. Dije 'pobre chica' y uno de mis hijos dijo que podría ser Yamila, pero nadie quiso hacer caso a tal cosa", contó. Ese mismo día, un oficial de la policía se presentó en su domicilio del barrio Cabot preguntando por Yamila: "Como yo no tenía noticias de ella, me pidió que fuera a la morgue sólo para descartar que se tratara de la misma persona".

Sin que se le cruzara por la mente que a los restos que vería a continuación serían los de su hija, Norma llegó a la Morgue y antes de ingresar a ver el cuerpo, le pidieron una breve descripción de cómo vestía su hija la última vez. Cuando terminó de dar la información requerida, le advirtieron que sólo reconocería el cuerpo de la cintura para abajo, ya que el estado del mismo era imposible. "Cuando entré, reconocí de inmediato las zapatillas y el mundo se me vino abajo. Luego observé en una de sus piernas, el tatuaje de una rosa que tenía y terminé de confirmar que era ella", recuerda con crudeza. 

El testimonio es tremendo y más aún lo es verla dándolo, con lágrimas en sus ojos. El dolor es palpable y la sed de justicia lo es todavía más. "Quiero que el asesino sea condenado a perpetua, pero no solamente él sino también los otros que lo ayudaron", expresa con seguridad. Es que para la mujer y su familia, Evaristo Molina -detenido y pronto a ser enjuiciado por el crimen que él mismo confesó- no actuó solo. 

"Él solo nunca pudo haber reducido a la Gorda, ella era grandota, tenía fuerza y no se iba a dejar llevar por delante por otro", señala Norma mientras aclara que está molesta con otros medios de comunicación por la forma en que se refirieron a su difunta hija. "Si ella era prostituta, no lo sé, pero eso nada tiene que ver con que fue asesinada como un animal. Que trabajaba en la noche o que tuviera sus cosas, no debería interesarle a nadie. Lo que importa es que alguien la mató de la peor forma. Tampoco fue víctima de un abuso como se publicó, eso es mentira, innecesaria y dañina", agregó. 

Esperanzada con que a Molina le caiga el peso de la ley, asegura que el barrio -donde tanto dijeron que querían a Yamila- espera con ansias la condena. "Hasta el momento hemos elegido confiar en el sistema pero no sé que pueda pasar si la justicia no responde", manifestó.

Con una marcha a programarse la próxima semana, apoyada por organismos feministas, la mujer detalló que desde Tribunales le aseguraron que en julio se establecerá la fecha del juicio contra el único acusado por el homicidio doblemente agravado por alevosía y por femicidio. Será el tridente de jueces de la Sala III el que llevará el debate adelante, cuando Molina ofrezca los detalles del horror que cometió.

¿Por qué lo hizo?, ¿qué motivo despertó tanta ira? y ¿por qué escondió las extremidades de la joven?; son algunas de las preguntas que podrán ser respondidas por el acusado. 

Sin embargo, para su madre no habrá años de pena que enmienden el daño ocasionado. "No la tuve en mi vientre pero siempre la sentí mía. No importa si ese animal muere, porque a mí a Yamila, a mi Gorda, nadie la devuelve", cerró. 

¿Dónde están sus hijas?

Según contaron las familiares de Yamila, las tres niñas mayores se encuentran en un hogar del Estado, a la espera de que un juez de Familia las reasigne a un nuevo hogar. La más grande, indicaron, tiene 11 años, la segunda 7 y la tercera 5. La más chiquita, que ya cumplió el año, fue puesta en custodia de la madre biológica de Yamila, la abuela biológica.  

"Quisiera cuidarlas pero ya tengo tres nietos en custodia y no creo que me las quieran dar. Todo es una desgracia", declaró la abuela del corazón de las nenas.