En abril de 2017, un padre y una madre recibieron el llamado desesperado de la niñera que cuidaba a sus hijos en el que alertaba que uno de los pequeños estaba descompuesto. De inmediato, llegaron hasta su domicilio y lo llevaron a la primera Guardia que encontraron; más tarde tuvo un paro y fue entubado en Terapia Intensiva. Hasta ese momento, desconocían que podría haber desencadenado semejante cuadro, ya que se trataba de un niño de 8 meses sano. Una tomografía indicaría, luego, que tres fracturas en el cráneo de la criatura fueron las que provocaron todo.