En la mañana de este miércoles, dos delincuente ingresaron a un comercio dedicado a la venta de chacinados y embutidos ubicado en calle Pergamino y Cabot, Rawson, y se llevaron $900.000.
Robo a proveedor de $900 mil: el idéntico y reciente antecedente que casi termina en tragedia
En el momento del robo, en el negocio se encontraba un proveedor que iba a buscar dinero que el propietario acordó en darle por la compra de embutidos. Fue en ese instante que cayeron los ladrones y se llevaron la impresionante suma de dinero que debía llevarse el proveedor.
Sin embargo, antes de hacerse con el dinero, la víctima intentó resistirse al robo y uno de los malvivientes sacó un revólver, disparó y, para fortuna del proveedor, el impacto dio en uno de sus pies. Los cacos tomaron el botín y se fugaron.
Minutos más tarde, personal policial de la Comisaría 3ª llegó al lugar luego de una llamada al 911 de la gente del lugar. Debido a que el local no contiene un cartel que lo identifique como tal, los uniformados no descartan la versión que alguien que conocía el movimiento del negocio habría entregado al proveedor.
El increíble y similar antecedente del robo de medio millón a una pescadería
Este caso con el anterior posee similitudes que sorprenden de sobremanera: hubo entregadores, un comercio, proveedores en el momento, gran cantidad de dinero robado y, como si fuera poco, un disparo al proveedor.
El robo a la pescadería “Atlántico Sur” de Rawson ocurrió en septiembre de 2016 y tuvo su resolución hace algunos días cuando el camarista Eugenio Barbera, de la Sala III de la Cámara Penal, decidió sentenciar a los tres imputados: 8 años de prisión para Sebastián Aguirre, 7 años y 6 meses para José Benito y 7 años para Brian Castillo.
Previo a realizar el accionar delictivo hubo toda una maniobra de inteligencia contra el proveedor marplatense Jorge Martorella para “estudiarlo” y ver el momento adecuado para llevar adelante el atraco.
Martorella cada vez que venía a San Juan a distribuir pescado y el camión tenía un desperfecto técnico, lo llevaba a arreglar a un taller mecánico ubicado a metros de la pescadería antes mencionada. Allí es donde conoce a Benito, propietario del taller.
Se vieron varias veces. Tantas que ya Benito lo invitaba a comer asados con “su gente”. A esas reuniones solían asistir Mario Giménez (según Benito tenía fama de “arrebatador”), Aguirre y Castillo, quien además tenía una relación sentimental con la hija del propietario del taller y por eso iba a ese lugar frecuentemente.
Según una fuente del caso, un día Giménez le pide a Benito que le diga de alguien que maneje bastante dinero para ir a quitárselo con la excusa de que una parte de lo robado iba a quedar para él. Al principio, Benito no dijo nada hasta que decidió entregar a Martorella.
Le contó a Giménez que sabía del proveedor marplatense que venía todos los jueves a recaudar dinero a la pescadería rawsina. Giménez, junto a Aguirre, Castillo y Benito, armaron todo un plan para poder robarle la gran suma de dinero la próxima vez que Martorella viniera a San Juan.
Para ello, previamente lo invitaron a un asado en el que, según consta en la resolución judicial, “lo estuvieron estudiando” para saber cómo era su recorrido, a qué hora llegaba a “Atlántico Sur” y demás detalles.
Entonces, ya con todos esos datos, quedaron en irrumpir la pescadería el 1 de septiembre de 2016 a las 21 horas. Se juntaron en el taller, Aguirre llegó en una moto KTM 200 c.c., Castillo hizo lo propio en su Peugeot Partner y Giménez con un revólver, según fuentes del caso.
Aguirre se encargó de manejar la moto en la que iban a realizar el atraco, Giménez iba detrás de él con el arma, Benito se quedó en su taller y Castillo permaneció en la Partner cerca de los ladrones.
Cuando llegó Martorella, Giménez descendió de la moto estacionada a metros de la pescadería y corrió hacia el interior del comercio. Allí, según el marplatense, un hombre flaco y alto, lo tomó por detrás le pidió el dinero insistentemente y como Martorella se resistió, el malviviente sacó su arma y le disparó hiriéndolo en la zona pelviana del proveedor.
Con todo el botín, $460.000, salió corriendo del lugar, se subió a la moto y se fugaron junto con Castillo detrás de ellos en la camioneta. Al poco andar, Giménez decidió bajarse de la moto y, según fuentes judiciales, subirse a la camioneta de Castillo. Tuvo tanta mala suerte Aguirre que una agente de policía vio su andar sospechoso y decidió detenerlo.
Martorella internado pero fuera de peligro, Benito tuvo la caradurez de ir a visitarlo al hospital. Sin embargo, la olla se destapó a los pocos días. Por el hecho, el juez de instrucción investigó a Aguirre, Castillo, Benito y Giménez. Por falta de pruebas, sobreseyó de la causa a Giménez y a los otros los procesó por ser coautores del robo agravado por el uso de arma de fuego.
Ya desde la etapa de instrucción los cuatro estuvieron detenidos en el Penal. Uno quedó libre y los demás (Aguirre, Benito y Castillo) permanecerán durante 8 años, 7 años y medio y Castillo, 7 años.